viernes, diciembre 2, 2022

Reformar la educación

El ministro de Educación tiene tantos frentes abiertos que es difícil que pueda apagar un fuego sin que le surjan dos incendios nuevos. Tiene tarea para dar y tomar -encima con los frentes da la cultura y el deporte-, pero tiene una ventaja: por poco que haga se  notará el cambio. Si su colega de Justicia empezó desviando la atención de los problemas de fondo con asuntos menores -abrir los juzgados en agosto o las bodas en las notarías-, Wert optó por modificar la estructura de la Secundaria y suprimir la asignatura de Educación por la ciudadanía. Pero los problemas graves son otros.

La OCDE ha vuelto a poner encima de la mesa datos que ponen los pelos de punta. A los 15 años, el 35 por ciento de los estudiantes españoles ha repetido un curso, mientras que la medida de la OCDE es de un 13. Seguramente falta dinero para educación, pero la factura de repetir curso se lleva 14 de cada 100 euros que se dedican en España a Primaria y Secundaria. Lo tiramos. El nivel de fracaso escolar, el índice de abandono prematuro del sistema es del 36 por ciento frente al 19 de los países de la OCDE. Los estudiantes españoles están entre los peor calificados en los Informes PISA. Hay mucho más, por supuesto, pero con esto basta. ¿Alguien puede defender con coherencia un sistema educativo que ha sido un desastre durante lustros? Hay que cambiarlo sí o sí. Y con urgencia.

Los que fracasan son carne de cañón para engrosar las filas de los que no encontrarán nunca un trabajo de mínima calidad, si encuentran alguno, pero los que llegan a la Universidad lo hacen, en general, con una bajísima base. Y así va la Universidad española, también en la cola de los estándares de calidad. José Ignacio Wert ha anunciado que en marzo estará constituido un «consejo de expertos de alto nivel que realizará un diagnóstico del sistema universitario y propondrá su reforma con sistemas de evaluación e incentivos a los centros, tomando como referencia los mejores campus del mundo». Una visita previa al IESE, IE, ESADE o ESIC le bastaría para comprobar que en España se puede tener educación de primera. Algo habrán hecho bien y algo habremos hecho mal.

Crear una comisión para estudiar el problema es la estrategia elegida por los políticos para no solucionarlo nunca, pero hay que desear que haya propuestas sensatas y, a ser posible, consensuadas. Lo malo de nuestra educación es que cada partido ha tratado de imponer sus ideas educativas sin contar no sólo con las otras fuerzas políticas, sino, lo que es más grave, a espaldas de la comunidad educativa -padres, profesores, asociaciones de centros, sindicatos- que son los que sufren los errores de los políticos. Si el ministro quiere reformar, de verdad que empiece por llamar a los que saben y les deje opinar. Y si luego se suman los partidos, miel sobre hojuelas.
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Francisco Muro de Iscar

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