jueves, diciembre 8, 2022

El futuro del PSOE. Y de España

Hoy no es un lunes cualquiera para Alfredo Pérez Rubalcaba, como tampoco lo fue el 21 de noviembre del año pasado cuando cosechó la histórica derrota electoral del PSOE. Este lunes tiene toda la legitimidad que le da la victoria interna para afrontar un largo periodo en la oposición. Sin embargo, ni puede ni debe olvidar la estrecha diferencia -22 votos- que le separó de Carme Chacón. Probablemente esos 22 votos no hacen justicia a lo que cada uno de los contendientes significa en el socialismo español de los últimos años, pero da una idea de que, al menos, la mitad quería un cambio. No es el momento de discutir si quien debía liderar ese cambio para los nuevos tiempos era la exministra, pero a resultas de su discurso, no tanto por la forma sino por el fondo, parece que no. Carme Chacón debe ahora plantearse su futuro en la política y en el PSOE. Su derrota no es casual, y por mucho que su consuelo sea esa exigua diferencia, detrás se esconde una realidad: no tiene talla para dirigir el partido. Los socialistas se habrían equivocado gravemente si esos 22 votos de diferencia hubieran caído de su lado. El error, afortunadamente no consumado, que no solo lo habrían pagado ellos, también el resto de españoles habríamos sido víctimas de tamaña equivocación, como lo hemos sido durante ocho años con la ocurrencia de elegir a Zapatero en el 35 Congreso.

Los socialistas harían muy mal si no digirieran tranquila y sosegadamente los resultados del 38 Congreso. Tanto los vencedores como los vencidos tienen el deber de generar ilusión entre sus militantes, los votantes de las últimas elecciones y los potenciales de las próximas. Harían muy mal los socialistas si dejaran que calara la idea difundida por el sector “chaconista” de que Rubalcaba es un líder de transición por mucho de que, en efecto, al PP le quede mucha cuerda en el poder. Sin embargo, nadie debe perder de vista que Rubalcaba ya tiene una edad -60 años- y mucho tendrían que cambiar las cosas para que pudiera volver a optar con garantías de victoria a la Presidencia del Gobierno de España. Sea o no un secretario general de transición, la profesionalidad de Rubalcaba asegura que renazca la ilusión perdida y que el PSOE recupere el sitio. Además, el Gobierno de Rajoy necesita una oposición fuerte y colaboradora. Con Chacón, los socialistas habrían vuelto a la levedad de Zapatero. Y no es lo que necesitan ellos ni España.

Editorial Estrella

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