miércoles, diciembre 7, 2022

Mourinho fue cobarde

Si algo no perdona el Bernabéu es la cobardía. Y el planteamiento táctico de Mourinho ante el Barcelona fue de cobardes.  Una cosa es ser conservador y otra ultra-conservador jugando en tu propia casa. Seis jugadores contenían y tres intentaban contra-atacar. Así dispuso  tácticamente Mourinho a su equipo, con lo que demostró el enorme miedo que le tiene al Barça de Guardiola, indigno para un equipo como el Madrid.
   
El actual mejor equipo del planeta se volvió a pasear por la verde pradera del Bernabéu, demostrando hoy por hoy que es el mejor. No me duelen prendas decir que el Barcelona de Guardiola fue infinitamente superior al Real Madrid de Mourinho, que en esta ocasión optó por un  equipo feo y conservador que tampoco pudo con el Barça.
 
Si lo que buscaba el técnico portugués con la apuesta descarada por la contención era el marcador, tampoco. Mourinho no dio con la tecla al plantear una batalla de músculo en su décimo clásico, condenando a los suyos con una receta de trabajo más propia de equipo pequeño. Ni en la estética ni en el resultado mereció más. Fue un Madrid-Barça áspero a más no poder, con un local que renunció al cara a cara contra su ogro y lo fió todo al contragolpe…Terminó como casi siempre, trasquilado y con la cabeza baja. Cierto que le costó al Barça dar la vuelta, pero Puyol, con la cabeza, y Abidal, tras un pase mágico de Messi en una de sus escasas apariciones, pusieron el habitual orden de las cosas, el peso de su ambición y de su mejor fútbol. El Barça calibró sus opciones y no necesitó ni de la mejor versión de su astro argentino para su enésima conquista del Bernabéu, que se sintió avergonzado por la impotencia de un Real Madrid que se comportó como un equipo pequeño.

Mourinho, pierde toda su condición de magnifico entrenador cuando se enfrenta al Barcelona. Se vuelve loco y pierde la razón. No discutiré que confeccione una alienación conservadora para contrarrestar el potencial azulgrana en el centro del campo y hasta lo pudo entender porque perdió cuando fue a pecho descubierto como en la Supercopa o cuando lo intentó con todo su arsenal ofensivo en la Liga. Pero de ahí a entregarle toda la cuchara al rival, media un abismo. En esta ocasión quiso cubrirse las espaldas pero hizo mala elección. Carvanho, que llevaba casi cuatro meses sin jugar y Altintop, suplente habitual, no eran la solución, porque les falta ritmo. Y Pepe en el centro del campo es como poner a una cabra que guarde la viña. Admiro a Mou como entrenador, pero cuando se mide al Barcelona, insisto, pierde los estribos, se desquicia. Le atenazan esos fantasmas que le persiguen cuando se mide a su máximo rival.

Construye una nueva defensa con dos jugadores como Carvanho y Altintop, que estaban desaparecidos. Destroza su sistema y juega con tres centrocampistas, con dos de ellos inútiles. Presenta tres delanteros, pero a los que nadie podría darles un pase decisivo. Así era imposible. Mourinho, me ha defraudado.

Para perder como ha perdido, hubiese  sido mejor plantear un partido mirando a la cara del Barcelona. Que un equipo de fuera te pinte la cara en tu casa, es para echarse a llorar. No sé si esta nueva derrota le pasará factura, pero a la afición le ha hecho mucho daño. Mourinho, a partir de ahora no tendrá bula. Ahora llegarán la críticas más severas contra el portugués. Hay muchos que le tienen ganas. Los que estaban escondidos esperando el golpe de gracia, saldrán ahora a la palestra echando sapos y culebras contra Mou, que en efecto se ha equivocado pero que no por eso se acaba el mundo.
 
A los jugadores del Madrid también les atenazaron los complejos y la ansiedad a la hora de tener enfrente a los azulgranas. Casillas sigue sin saber jugar con el balón en los pies y no suele salir bien. El guardameta blanco entregó el balón al contrario en 19 ocasiones. Xabi Alonso se descompone cuando ve el color azulgrana y no utiliza el compás como en otros partidos; Cristiano metió el 1-0 y aunque estuvo mejor que en otras ocasiones contra el Barcelona, participó muy poco. Normal, si se tiene en cuenta que la pelota apenas le duraba al Real Madrid 10 segundos.

El complejo de inferioridad  del Madrid y del propio Mourinho es tan cruel cuando se enfrenta al Barcelona, que convierte al segundo mejor equipo del continente en una caricatura. ¿Acaso el Real Madrid es peor equipo que el Espanyol o el Betis?

Enhorabuena a ese Barça que sigue de fiesta perpetua, que juega siempre con el mismo estilo y que volvió a tomar el Bernabéu con una pléyade de centrocampistas, y con Alexis, enorme, como punta de lanza. La fórmula azulgrana, con variantes concretas en cada partido, es inalterable. Juego de posición, balón pegado a la bota, mirada al frente y a jugar. Da igual que el rival sea.

Hoy por hoy, en enfrentamientos directos, no hay color. El Barcelona es el mejor. Bien haría el Real Madrid en centrarse en la Liga y en la Champions , porque esta Copa del Rey, salvo milagro, la tiene perdida.
 
P.D.: En cuanto a Pepe, no puede seguir manchando la camiseta del Real Madrid ni un minuto más. Lo suyo, el pisotón a Messi y otras maniobras en la oscuridad, es de vergüenza. El Real Madrid debe valorar muy seriamente la posibilidad de deshacerse de un jugador que no está ni a la altura de la historia del club, ni a la altura de sus compañeros ni de la profesión de futbolista. El mercado de invierno sería una buena oportunidad para traspasarlo y evitar que Pepe vuelva a vestir la camiseta blanca. Si queda un mínimo de cordura en el club, éste ha debido ser su último encuentro.

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Alfonso Celemín

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