martes, diciembre 6, 2022

Los derechos de las víctimas

«Habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos un país llamado Libertad». Lo decía Labordeta y, afortunadamente un día nos levantamos en España y vimos ese país. Con sus imperfecciones, lo vemos todos los días. Somos afortunados porque hay muchos ciudadanos del mundo que no disfrutan de esa libertad. Y hay un lugar de España donde todavía esa libertad no es plena, donde decenas de miles de ciudadanos han tenido que huir en las últimas décadas y no han podido regresar, donde aún los asesinos de casi mil víctimas no han pedido perdón, donde a pesar de la tregua de ETA, se sigue sintiendo el miedo y donde muchos no pueden defender sus ideas ni manifestarlas en voz alta. Un territorio donde las armas siguen escondidas y en disposición de ser usadas. Un lugar donde los defensores de ETA ocupan ayuntamientos. Un país donde los que todavía no han condenado la violencia inútil y sin sentido de ETA se van a sentar en el Parlamento nacional. Ese lugar es el País Vasco y ese país es España.

La izquierda abertzale acaba de pedir perdón a las víctimas, pero con un pequeño matiz: ha equiparado a las víctimas de ETA y a las de «las estrategias represivas y de guerra sucia de los Estados español y francés». Para ellos todas las víctimas son iguales y deben ser tratadas igual. Es una pura desvergüenza intolerable, a pesar de que algunos incluso desde las filas del propio Gobierno vasco estén aplaudiendo esta «incorporación» de los antiespañoles y de los violentos a las instituciones nacionales y democráticas que el último Gobierno favoreció. Sin entregar las armas, sin pedir perdón a las únicas víctimas y a sus familias que tanto han sufrido, que nunca recuperarán lo que les quitaron para nada.

¿Hasta dónde tienen que llegar? El Parlamento vasco aprobó en 2008 una Ley de reconocimiento y reparación a las víctimas del terrorismo en la que, en su Exposición de motivos, se promete a las víctimas «el sentido homenaje que merece el sufrimiento padecido… tres pilares básicos a saber: derecho a la verdad, derecho a la justicia y derecho a la reparación…». Las víctimas son las de ETA. Víctimas a las que se negó hasta el derecho a un funeral, víctimas que siguen sin salir de casa, víctimas todas inocentes, víctimas niños, víctimas todas sin ninguna razón.

Es un escarnio que alguien trate de igualar a los que murieron a manos de los asesinos con éstos mismos. Es un escarnio que quienes han tratado de dinamitar el Estado y han dejado esa estela de sangre, sin devolver las armas, sin pedir perdón a las víctimas, sin pagar el daño causado y sin repararlo, exijan contrapartidas. Si hay un solo resquicio legal para que Amaiur no obtenga ventajas que no merece, los políticos demócratas deben impedirlo. Se lo deben a la dignidad de las víctimas, a ese grupo vulnerable sumido en la violencia como todo el país por un puñado de terroristas sin conciencia.

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Francisco Muro de Iscar

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