martes, noviembre 29, 2022

Francisco Camps

Empezaré diciendo que Francisco Camps es un político menor. No era nadie hasta que Zaplana le señaló con el dedo de la sucesión (nunca se arrepentirá lo suficiente de aquel error) y lo sigue siendo.

Seguiré diciendo que Camps es un desagradecido porque no pasaron dos meses de aquella designación de Zaplana cuando ya le estaba traicionando. Y lo que es peor, Paco Camps es un mal político porque dilapidó en dos años la herencia que le había dejado el que lo designó.

Dicho esto y considerando, además, que si es verdad que se quedó con tres trajes, un par de pares de zapatos y tres corbatas por la patilla, lo único que demuestra es que, encima, es bobo de baba.

Dicho esto, he de decir también que Francisco Camps ha sufrido un linchamiento mediático sin precedentes. Y no hablo de su dimisión política, que tenía que haber sido mucho antes por mentir desde el primer momento. Hablo de la cacería que se ha hecho con él por parte de El País y Público. Dos periódicos desesperados que encontraron en Camps la justificación política de sus prebendas.

El juicio público al que se le sometió fue infame y la publicación del sumario algo delictivo (lo de Garzón siempre fue infumable). Pero había que cargarse a uno de los que consideraban un líder de la derecha sin darse cuenta de que era un político de papel. Nadie. Un ‘tontito’ rodeados de ‘tontitos’. Y lo digo sin ánimo de insultar.

Jamás se ha condenado a nadie a tanta pena de Portada y de Telediario como a este pobre cantamañanas al que un día Zaplana eligió como sucesor en tal vez el mayor error de su carrera.

Pero lo más trágico de todo esto vendrá cuando el jurado popular (manda güevos) le declare inocente.

Pinocchio

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