miércoles, noviembre 30, 2022

El Madrid ríe, el Barça llora

El Real Madrid no falló y terminó la noche del sábado (la noche perfecta) siendo más líder, tras la primera derrota del Barcelona en la liga, frente al Getafe donde hubo todo un batacazo azulgrana.

Se veía venir, y al final sucedió lo que parecía imposible que el Barça también es humano y pierde, como todos los mortales. Y perdió con todas las de la ley, porque estuvo tibio y se mostró como un equipo mediocre que no supo resolver. Guardiola, a la primera derrota en la liga, ya ha comenzado a lanzar sus dardos contra los árbitros. Ahora es cuando vamos a ver la auténtica personalidad de Guardiola, un personaje más falso que el alma de Judas. Hasta ahora todo le ha ido a las mil maravillas, y se mostraba como un místico del fútbol, dando lecciones de señorío y de saber estar, cuando era todo lo contrario. Todo era pura fachada. Ahora que el Real Madrid ha puesto tierra por medio- seis puntos en la jornada número 14- ha comenzado a quejarse de los arbitrajes que está sufriendo el Barcelona. ¡Manda huevos que el Barcelona se acuerde ahora de los árbitros! No era Mourinho, el descastado y el único que hablaba de los colegiados sin ton ni son… El tiempo pone a cada uno en su sitio. En los horas difíciles es cuando se ve  la autentica personalidad de estos personajes.

El caso es que la jornada número 14 ha salido redonda para el Real Madrid que ya ve por el retrovisor, lejos, al Barcelona que perdió ante un Getafe que supo esperarle, ahogarle y después superarle por ese 1-0 que tan feliz hizo a sus seguidores y a los del Real Madrid que se acostaron un poco más contentos por ver a los azulgranas a seis puntos. Ni Mourinho, en un ataque de optimismo, hubiese escrito un guión tan favorable para su equipo, al final de la jornada.
 
Los blancos, dos horas antes sufrieron para doblegar al Atlético de Madrid en el derbi que terminó como en los últimos doce años: con triunfo del Real Madrid que goleó por 4-1.
 
Y eso que los rojiblancos comenzaron en plan mandón, dominado a los madridistas. Diego le cortó las alas a Xabi Alonso y el Atlético en los primeros 20 minutos se hizo dueño de la situación. Adriano tras un soberbio gol y con toda justicia, adelantó a los suyos en el marcador en el minuto 14. El Madrid no era el equipo desequilibrante de los últimos partidos. Enfrente sus vecinos, eran mejores y habían tenido el mejor comienzo de los últimos derbis. Hasta que Courtois se cruzó en el camino de Benzema. El meta fue expulsado con toda justicia según el reglamento; y se acabó el partido. Cristiano embocó el penalti. Lo demás fue una quimera para los rojiblancos.

Esa fue la jugada del partido. Ahí se acabó la resistencia del Atlético de Madrid ante el peor Madrid de los últimos encuentros. No estuvo fino el equipo de Mourinho, al que favoreció la dureza con la que salió el Atlético que aleccionado vergonzosamente por Manzano, salió con la estaca dando palos a diestro y siniestro. Y que no me venga Manzano ahora como victima diciendo: «Cuando hemos estado once contra once se ha visto un buen Atlético. Siempre pasa algo a favor del Madrid en momentos puntuales. Me hubiera gustado jugar el partido once contra once. Ha habido una desigualdad».

En efecto, ha sido desigual porque él lo ha querido. Ya en vísperas del partido dijo que su equipo tendría que jugar feo y hasta sucio para sacar algo positivo; además se encargó de ponerles mensajes a sus jugadores para ganar por la heroica. Dando patadas y con entradas como las que hicieron varios jugadores atléticos no se gana. Se gana jugando al fútbol, algo que no hizo el Atlético de Madrid de Gregorio Manzano. Puede dar gracias que solo Courtois y Godin fuesen expulsados, porque con el reglamento en la mano alguno más de los jugadores rojiblancos mereció irse a los vestuarios antes de tiempo. El colegiado Mateu Lahoz, fue demasiado condescendiente. Menos mal que hay espinilleras de carbono porque en caso contrario algún jugador blanco hubiese salido seriamente lesionado. No me gustó, en cambio, el cuento a lo «Alves» de Di María.

Manzano, lo que está haciendo con esas declaraciones es manipular a la opinión pública y justificar una derrota que sólo a él cabe achacarle, por su táctica tan mezquina y tan leñera.
 
El Madrid se llevó los tres puntos y la tarjeta que necesitaba Xabi Alonso. Trece victorias consecutivas ya, y otro derbi ganado. Pero la mayor alegría para el Madrid aún estaba por llegar. En Getafe, donde se coronaba la maratón de fútbol madrileño iniciada en Vallecas a las seis, el Barça dio una imagen desdibujada y estéril, se estrelló con un rocoso y corajudo Getafe. Le faltó inspiración y suerte: en los últimos instantes alcanzó por fin su gol, pero un fuera de juego ajustadísimo le dejó sin él; acto seguido, tiro al palo, en el trance final. Los hados, y esa suerte de los últimos instantes parece que abandona al Barcelona que salió estrangulado de Getafe.

El Real Madrid es más líder y todo apunta al final de la hegemonía del Barça de Guardiola, que ahora, curiosamente, cuando le van mal dadas, comienza a llorar. La historia algunas veces se repite. La decepción ahora tiene color azulgrana. El Madrid, ríe mientras el Barça llora.

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Alfonso Celemín

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