sábado, noviembre 26, 2022

La hora de la verdad

¡Que nervios! El día «D» está a la vuelta de la esquina y a partir de ese momento comienza una etapa nueva en la Historia de nuestro país. Si las encuestas aciertan, y eso parece, Mariano Rajoy se convertirá en presidente del Gobierno con todo lo que eso significa.

Y lo que significa es que se abre una etapa de incertidumbre porque el líder del PP ha ido esquivando comprometerse a lo largo de la campaña. No es que no haya definido cuales serán algunas de sus actuaciones, pero otras no lo ha hecho excusándose con que hasta que no sea presidente y tenga las cifras reales encima de la mesa no puede adelantar lo que va a hacer o dejar de hacer.

Eso sí, al menos se ha comprometido en firme a no tocar las pensiones. Algo es algo. Claro que esa ambigüedad de la que Rajoy ha hecho alarde durante toda la campaña electoral al menos le servirá para no prometer lo que a lo mejor no puede cumplir, de manera que luego no quepan reproches.

Mariano Rajoy va a llegar a la presidencia del Gobierno después de haber perdido dos elecciones y haber sido desahuciado políticamente por propios y extraños. Yo ya lo he reconocido en más de una ocasión: no pensaba que tuviera hechuras de líder, y tampoco que pudiera aguantar el envite de quienes desde dentro de su partido querían sustituirle. Pero está claro que en la política, lo mismo que en la vida, resistir es vencer, y Rajoy está en vísperas de convertirse en presidente de Gobierno y, además, con el respaldo de una amplísima mayoría de votos.

Yo creo que Rajoy es, en principio, un político que apostará por la moderación, pero naturalmente la moderación desde su programa electoral. Por eso, creo que debemos de prepararnos para los recortes, y la pregunta es ¿por dónde recortará?

Sin duda lo va a tener difícil, muy difícil. Llegar a la presidencia del Gobierno con una crisis económica tan devastadora va a exigir que adopte medidas que no nos van a gustar. Amén de que hay tanta desesperación entre los ciudadanos que todo el mundo espera como agua de mayo el cambio creyendo que con el solo hecho de que se produzca un cambio las cosas se van a arreglar. Pero más allá de la buena voluntad de Rajoy está la realidad.

Queda por saber si como él mismo asegura no es rencoroso. Durante estos años ha recibido un montón de agravios, y seguramente los más duros han sido los que le negaban capacidad para liderar un gran proyecto político de centro-derecha, amén de ver como le movían la silla. ¿Pasará factura a sus adversarios? Lo veremos en el día a día, como también veremos si tiene capacidad de consenso con la oposición.

Verán yo creo que tal y como está nuestro país son más necesarios que nunca los contrapesos, pero al mismo tiempo pienso que quien gobierne debe de tener una mayoría cómoda que le permita tomar decisiones sin vacilar.

No, Mariano Rajoy no lo va a tener fácil, y seguramente se va a encontrar en la calle con muchos colectivos que hasta ahora no han protestado pese a la inmensidad de la crisis. Por ejemplo, está por ver el papel que van a desempeñar los sindicatos.

En todo caso, la Historia futura está por escribir y puede que al final salga airoso este hombre gris y esquivo, que milita en la moderación y que presume de no tener compromisos con nadie. Con sus aciertos ganaremos todos, sus errores los pagaremos igualmente los demás.

Dentro de un par de días los ciudadanos habremos pasado página y si las encuestas aciertan este señor alto, de barba gris y ademanes pausados se convertirá en el próximo presidente de España. A partir de ahí todo está por escribir.

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Julia Navarro

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