martes, noviembre 29, 2022

Los estómagos agradecidos

Bienvenidos a la Wine Fashion Week, donde la moda dicta lo que tenemos que beber, donde la alta costura está reservada para unos pocos y los pret a porter para el resto de mortales. Eso sí y entre medias, los flashes de lo absurdo y del bienquedismo. Un sorbo a mi copa de Viña Pedrosa Crianza 2008 y empezamos…

Hace poco asistí a la comida anual de un grupo bodeguero riojano con la prensa especializada. Lo reconozco, trabajar en este sector tiene sus ventajas. Una reunión donde todo fueron alabanzas hacia la comida, la bebida, la decoración y la madre que parió al bodeguero. Los estómagos agradecidos es lo que tienen. En esta ocasión los vinos lo merecían, porque en muchas ocasiones, ante la pregunta del enólogo de cómo están sus vinos, un “paso palabra” sería una buena solución.

Durante la comida algunos colegas en ese afán de agradar a los organizadores se tiraron a la piscina sin flotador. Cuando el grupo presentó uno de sus productos estrella, un champagne francés de quitarse el sombrero, sin venir a cuento, sin comerlo y sí de beberlo, se empezó a desprestigiar al cava, que el pobre no había pedido vela en este entierro. Y vaya hoyo que se le hizo en un momento, a cada trago de champagne, una frase lapidaria tipo “el peor champagne es el mejor cava” y comentarios parecidos. Qué manía la nuestra de que para ensalzar las virtudes de un producto se tenga que desprestigiar otro. No estoy de acuerdo con esa afirmación, por supuesto, sobre todo porque seguro que habrá chanpagnes malos a rabiar, pero por arte de magia nuestros vecinos franceses han sabido crear una marca de calidad a nivel internacional y en el saco se cuelan regulares, malos y malísimos. Incluso la propia Apelación del Chanpagne reconoce que tiene un departemento que se dedica a controlar por todo el mundo las falsificaciones a las que se ven expuestos. Es el precio del éxito.

Por el contrario, no me imagino a ningún periodista francés haciendo el comentario inverso, es más si en una comida organizada por un grupo bodeguero francés le presentaran un cava excelente, tipo Kripta, Torelló o Gramona III Lustros, seguro que le costaría mucho alabarlo. Iría en contra de sus principios. Nuestros vecinos tienen mamado desde la cuna la profesión de ser los mejores embajadores de sus productos.

Aquí no, lo “In” es valorar más lo de fuera que lo de dentro y en cuestión de vinos, hasta el ex-ministro de Exteriores, Moratinos, se atrevió a afirmar que el sólo entendía de vinos de Burdeos. En Francia ya le hubieran hecho dimitir y con razón. La moda es fantasía, imagen y glamour, algo que los franceses han sabido explotar como nadie. Si hasta se les ha colado una exmodelo en el Eliseo…

Seguramente me encontraré con los mismos críticos que se declararon amantes del champagne sobre todas las cosas en alguna presentación de la D.O. Cava. Ya se lo podrán imaginar, en esta ocasión se oirán frases tipo, ¡Qué rico este cava!, ¡donde esté un buen cava, que se quite el champagne!.Y es que además de poco defensores de lo nuestro, a hipócritas no nos gana nadie. Y si me permiten, continúo con mi Viña Pedrosa Crianza 2008 soñando con que un día se lleve sentirnos orgullosos de lo nuestro.

María D. Nepomuceno

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