sábado, noviembre 26, 2022

¡Qué conflicto, ni qué puñetas!

Vuelven los etarras residuales a entonar la cantinela de siempre: en el País Vasco persiste un conflicto que los gobiernos de España y de Francia tienen que resolver negociando con sus colegas políticos. Inmediatamente, los batasunos, o como se llamen ahora, unen sus voces y cantan el mismo estribillo: aprovechen ustedes que nuestros chicos han dejado de matar y tiren la toalla del pacto, como si los noqueados fuéramos nosotros y no ellos. Una escenificación teatral fallida, que sólo merece un pateo general de toda la platea nacional. Les ha venido de perlas la farsa montada en San Sebastián por Kofi Annan, Gerry Adams y otros mediadores profesionales, que han confundido la actividad asesina de una banda de pistoleros, que se ha llevado por delante a novecientos inocentes, con la “última confrontación armada de Europa”. La comparación es insultante, más propia de analfabetos políticos que de presuntas personalidades adornadas de prestigio internacional.

El señor Adams debería saber que Euzkadi no es Irlanda. Nunca fue invadida ni colonizada por España, como lo fue su país por la vecina Inglaterra. Alguien debió explicarle que los señoríos vascos se unieron a la Corona de Castilla en el siglo XII, libremente, y con el compromiso de los monarcas castellanos de respetar sus fueros que juraron secularmente. Me cuesta creer que Adams no sepa que aquí no hubo ni hay, guerras de religión, contiendas civiles, ni minorías marginadas y empobrecidas por sus creencias o sus ideas políticas. La dictadura de Franco, amigo Adams, la sufrimos todos, los vascos y el resto de los ciudadanos españoles. Muerto el general, señor Adams, decidimos firmar la reconciliación nacional y levantar un estado de derecho que garantizara las libertades. Desde entonces, todos defendemos nuestras ideas pacíficamente, incluidos los independentistas gallegos o catalanes. Todos, menos ellos. Si hubiera repasado la historia reciente, sabría que ETA mató a 17 personas el año que enterramos a Franco y a 67 en 1978, cuando aprobamos la Constitución. En aquellos años, ETA ya tenía muy claro que su enemigo, el que acabaría con ella, no era la dictadura, que alimentaba a la banda con la represión de las libertades, sino la democracia garante de la convivencia pacífica y libre de la ciudadanía.

Los encapuchados de ETA, nazarenos del terror, gudaris vergonzosos y vergonzantes, han repetido la misma patraña. La solución de lo que llaman “el conflicto” es un problema de ellos y de sus gentes, gobiernan una Diputación Foral y 123 ayuntamientos vascos. ¿De qué hablan entonces? Son ellos los que tienen que negociar con su militancia antidemocrática, que sigue acosando a los que piensan diferente, que cierran barrios enteros al entendimiento pacífico de los vascos, los que insultan y escupen en la calle a los políticos, los que acosan a sus mujeres en el mercado y a sus hijos en el colegio. Son ellos los que quieren implantar un estado totalitario en el mapa de la Europa de las libertades. Son ellos los que tienen a sus matones en la cárcel, chapoteando todavía en la sangre de sus víctimas, entre ellas más de cuarenta niños. Son ellos los que no esbozan un sólo gesto de misericordia y arrepentimiento. Ellos mismos son “el conflicto”, y lo demás son puñetas… señor Gerry Adams.

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Fernando González

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