jueves, diciembre 1, 2022

La importancia de la tele

Resulta patético que nuestros políticos pongan tantos inconvenientes a celebrar debates electorales. De ahí todas esas negociaciones para que los dos principales candidatos a la presidencia del Gobierno se avengan a mantener un debate ante las cámaras de la televisión, que al final se ha fijado para el 7 de noviembre pero que según dicen, aún hay detalles por cerrar.

Puestos a poner piedras en el camino, los equipos de Rubalcaba y Rajoy han tenido sus más y sus menos sobre en qué televisión se celebraba el debate. Los socialistas querían que fuera en la TVE, los populares en Telecinco o Antena 3. Al final han optado por una decisión salomónica: el debate será en la Academia de Radio y Televisión y la cadena que quiera lo transmitirá.

Pero estos tiras y aflojas no son nuevos, se suceden en todas las convocatorias electorales. Los candidatos se resisten al debate televisivo temiendo que se convierta en una trampa.

Es verdad que hay precedentes de debates donde el que más airoso sale es el que gana las elecciones. Por ejemplo en las últimas elecciones generales el «cara a cara» entre Pedro Solbes y Manuel Pizarro le dio la victoria a Zapatero. Y es que mientras Manuel Pizarro decía la verdad, es decir que la crisis se nos venía encima y que iba a ser devastadora, Pedro Solbes nos convenció de que Pizarro era un exagerado, que de crisis nada, que como mucho una ligera desaceleración, pero poca cosa.

Pero en democracia los políticos tienen que confrontarse además de en las urnas, en los medios de comunicación, y en campaña electoral qué menos que los candidatos celebren no uno sino varios debates. Es más, teniendo en cuenta la crisis que estamos padeciendo, la campaña debería de transcurrir más a través de los medios que en esos mega actos a los que solo acuden sus votantes. De manera que además de un cara a cara entre Rubalcaba y Rajoy, debería de haber debates a más bandas, y no solo con los líderes de los otros partidos, sino entre sus segundos y sus terceros, es decir debería de haber debates sectoriales. Me dirán ustedes que a lo mejor las televisiones privadas no quieren retransmitir tantos debates, pero hay que recordar que las concesiones a las privadas dejan claro que también son un servicio público, y además tenemos suficientes televisiones públicas para incluso no necesitar el concurso de las privadas si éstas no quisieran retransmitir los debates.

Sin duda se juegan mucho Rubalcaba y Rajoy el próximo 7 de noviembre. Rajoy puede consolidar su tendencia al alza o «pinchar» y decepcionar a los electores, mientras que Rubalcaba tiene la oportunidad de convencer a los ciudadanos de que él puede sacarnos de la crisis porque su proyecto es mejor que el del PP.

El problema de los políticos es que no les gusta correr riesgos y prefieren las ruedas de prensa a ser posible sin preguntas, simplemente leyendo un comunicado para que luego les saquen en los informativos de televisión. En todo caso en cualquier sistema democrático que se precie los debates electorales están a la orden del día. En nuestro país solo asistiremos a uno y será el 7 de noviembre. Sin duda tendrá emoción.

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Julia Navarro

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