viernes, diciembre 2, 2022

Las red responde al saqueo de Londres

La revuelta de Tottenham se avivó en las redes sociales con BlackBerry Messenger. Ahora otros ciudadanos se organizan en Twitter con #riotcleanup para reparar los daños. Dos redes sociales con comportamiento distinto para dos tipos de acción de diferentes grupos de ciudadanos. La división social también se refleja en las redes: a un lado una red privada, propia del fabricante de móviles, difícil de rastrear al estar encriptada: del otro una red abierta, de acceso libre a través de cualquier equipo. En ambos casos, los ciudadanos vuelven a desbordar a la política, la polícía y a los poderes tradicionales con su capacidad de información, debate y movilización. Si los incendios de Londres son una muestra de la exclusión social y el fracaso de la Big Society de David Cameron, su apelación a la responsabilidad y participación cívica para justificar los recortes públicos, la respuesta de muchos ciudadanos para atajar los efectos de los saqueos son una muestra de una sociedad vibrante capaz de responder a los problemas con más eficacia que el poder político y policial.

La algarada de Tottenham es la erupción de la desigualdad y la exclusión social. Los recortes sociales, el desempleo y las familias desestructuradas son sus brasas. Pero las diferencias con los motines de Brixton en los pasados años 80 son importantes. Entonces la protesta política contra la discriminación social y racial se impuso sobre la tea de los abusos policiales. Ahora se vive una revuelta de y por el consumismo. Los mensajes de BlackBerry se usan para identificar objetivos. Los saqueadores salen vestidos con zapatillas y ropa de marca. El botín es más para consumo propio que para revender. Con las marcas los desesperados rompen icónicamente su exclusión social.

Los móviles con servicios de mensajería gratuita como BlackBerry son los preferidos de una juventud que necesita herramientas de comunicación para un mundo conectado pero con terribles diferencias sociales, educativas y económicas.

Contrasta el uso del mismo sistema por los opositores venezolanos al chavismo, los protagonistas de las revueltas árabes y las bandas del crimen organizado. Todos aprovechando las ventajas tecnológicas de un sistema opaco a las autoridades, pero bajo control privado de una compañía. En ese control surgen muchas dudas: ¿colaborará BlackBerry con la policía británica como ha prometido? ¿con qué garantías para la privacidad personal y bajo qué autorización legal? ¿colaborá de igual forma con regímenes autoritarios para perseguir disidentes? Las dudas del control 2.0, la privatización de los nuevos espacios públicos y los neofeudalismos digitales.

Contra la opacidad, transparencia. Contra la desesperación, acción cívica en redes abiertas. Es la respuesta de tantos ciudadanos que han salido a la calle con sus escobas y recogedores para mostrar su repulsa a las algaradas, retomar el espacio público y de paso gritar a los gobiernos que no deben olvidar a la gente. Las escobas no las empuña la Big Society, sino ciudadanos atrapados entre la mala política y la desintegración social.

Si la revuelta enseña las carencias del sistema social, económico y político, la respuesta cívica muestra que con más participación y transparencia, la política y la acción social pueden ser más eficaces en este mundo desorientado.

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Juan Varela

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