lunes, febrero 6, 2023

Alfredo y Rajoy, modelos opuestos

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Mariano Rajoy, líder del Partido Popular, ha anunciado una convención de su partido para los meses de septiembre u octubre, según sus propias palabras en rueda de prensa tras la celebración de la Junta Nacional, primera tras la celebración de las elecciones del 22 de mayo y del éxito de su partido en ayuntamientos y comunidades.

El caso es que la convención es la fórmula que sustituirá la celebración prevista del habitual congreso estatutario. Dijo Rajoy en la misma comparecencia pública ante los medios que no quiere que su partido “entre en líos internos”, ya que la sociedad española demanda otra cosa de la política. Anunció, así mismo, que se van a poner a preparar el programa para gobernarnos tras unas elecciones que, además, desean anticipadas.

El recurso a “evitar líos internos” es una cómoda forma de poner fin a un proceso democrático. Es obvio que la democracia es un régimen complicado, mucho más, por supuesto, que un régimen autoritario en el que las libertades reducen la disposición del conjunto en beneficio de la parte, pequeña y privilegiada.

Por lo que se deduce de sus palabras, el uso de la democracia interna es un “lío”. Lo es, claro está, cuando el liderazgo es escaso y uno corre riesgos de hacer evidente una falta considerable del mismo. O cuando no se quiere que haya demasiado juego que reduce el libre albedrío del jefe.

No coincide en absoluto Rajoy con los acampados del quince de mayo, como es obvio. Parece que para ellos purificar nuestra democracia es un asunto capital, pero no lo es, por lo que se vé, denunciar los flagrantes casos que cuestionan incluso la virtualidad del reglamento interno. Democracia de baja calidad para nosotros mismos, parecen decir los populares. Lo importante, entonces, es el poder.

Por su parte, el PSOE prepara una conferencia política para el mes de septiembre. Antes, los socialistas habrán conocido por medio de la campaña interna que se está celebrando en estos momentos, las propuestas del candidato Rubalcaba, y podrán en esa Conferencia evidenciar sus propuestas políticas con la misma fortaleza con la que su líder habrá demostrado la suya en el proceso democrático interno.

Los jóvenes de Sol parecen demandar más democracia y más participación y cuestionan el papel de los partidos al tiempo que ellos nos muestran sus formas de gestión de la democracia interna.

En el PSOE, Alfredo P. Rubalcaba se expone ante la militancia con el fin de conseguir el liderazgo a través de su confianza; en el PP, el líder se oculta en una de esas convenciones espectáculo para evitar encorsetar su camino dulce a la Moncloa con las cosas de la política, en oportuna y memorable observación del Caudillo, en los tiempos inmemoriales en los que la democracia interna de los partidos era una ilusión de igual tamaño que los partidos mismos y, por supuesto, que la democracia, ausente por eliminación de la vida pública española.

Menos líos, desde luego, como recordaran los veteranos de este país.

Rafael García Rico

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