lunes, noviembre 28, 2022

El talante menguante

Unas primarias sin “secundaria” en el partido socialista y un presidente de gobierno, que en la práctica, ya ni gobierna ni controla su propio partido. Esa es la realidad que estamos viviendo.

La costumbre que ha tenido nuestro presidente de vivir en una realidad virtual, de estar en otro mundo, ha chocado con la realidad que vivimos todos los días los españoles, lo cual, poco a poco, nos va acercando cada vez más al borde de un abismo.

Si recuerdan, nuestro presidente nos habló de llevarnos al corazón de Europa pero todavía no sabemos bien a qué otra víscera nos ha conducido. Lo que está más claro es que cuando nos habló de alcanzar el pleno empleo, nos llevó a casi cinco millones de parados y cuando nos habló de los campeones nacionales y de Endesa, al final fue él mismo quien, en un alarde de intervencionismo, facilitó su venta a una firma italiana.

Ahora, cuando el electorado le ha pasado la factura por todas sus fantasías o por sus mentiras,  nos dice que quiere agotar el mandato para realizar las reformas que necesita nuestro país. Me pregunto ¿lo que no ha hecho en siete años podrá hacerlo en diez meses? Sospecho que no va a ser posible.

Y parece que no va a ser posible porque la debilidad del nuestro presidente y su gobierno es muy obvia, y eso hace que la patronal, los sindicatos y el resto de partidos, adopten posturas más duras y beligerantes, con las que tratar de obtener el máximo provecho de esa debilidad, mientras que lo ideal sería contar con un gobierno fuerte, que supiera crear ilusión y seguridad y que fuera capaz de sentarse a la mesa con todos los interlocutores para sacar adelante las reformas que este país necesita.

Ya en estos días la patronal viene protagonizando un cambio de rumbo en el asunto de la negociación colectiva y está pasando de, prácticamente, un acuerdo cerrado con los sindicatos, a reclamar sus máximas aspiraciones. Resulta muy probable que ante la falta de acuerdo, vaya a ser el propio ejecutivo quien legisle sobre la materia, con lo cual la conflictividad podría estar, de nuevo, servida en las calles. Esa situación no sería nada buena para la prima de riesgo de nuestra deuda, que en teoría es el termómetro que vigila nuestro Presidente. Bajo mi punto de vista, no parece que sea una gran idea gobernar a golpe de B.O.E. y sin ser capaz de sentarse a una mesa a dialogar, que es justo lo contrario de lo que hasta ahora ha venido defendiendo nuestro Presidente, el famoso talante.

A mi juicio, la mejor opción para evitar la agonía que nos quedaría por pasar hasta la conclusión de la legislatura, sería que el Sr. Zapatero apurase el cáliz y procediese a convocar elecciones generales de forma inmediata, con independencia de lo que le convenga a él mismo, o a su partido y a su futuro candidato, el Sr. Pérez Rubalcaba.

Me pregunto ¿estará el Sr. Zapatero, por una vez, a la altura que este país requiere? Me temo que no. Nunca lo ha estado y no creo que ahora vayamos a ver algo distinto de lo que hemos visto hasta ahora.

José Luis Martín Miralles

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