miércoles, noviembre 30, 2022

Feliz cumpleaños, presidente

El cumpleaños de Barack Obama, según la partida de nacimiento hawaiana 61-10641, es el 4 de agosto. No debería de confundirse con su nacimiento oficial que, tras los peculiares acontecimientos vividos la jornada del miércoles, se celebrará en adelante el día 27 de abril.

Antes de entrar en la sala de prensa de la Casa Blanca para informar al mundo de la divulgación de su partida de nacimiento de casi 50 años, Obama se detuvo en la oficina de prensa para ver el programa «Today» de la NBC, donde Matt Lauer hablaba con el corresponsal destacado en la Casa Blanca Chuck Todd.

«Es un momento extraordinario, como sorprendente y surrealista», decía Todd Lauer. «Esta intervención por parte del presidente va a tratar de la partida de nacimiento, no de estos cambios, el anuncio del nuevo secretario de defensa León Panetta y el nuevo director de la CIA, David Petraeus».

Unos segundos más tarde, Obama entraba en la sala de prensa, y empezaba a quejarse a Todd, sentado en primera fila. «Vengo de escuchar a Chuck», decía el presidente. «Decía, ‘es increíble que no vaya a hablar de seguridad nacional’. Yo no tendría a las cadenas interrumpiendo la programación para informar si hablara de eso, Chuck, y tú lo sabes».

Lamento llevarle la contraria en su cumpleaños, señor Presidente, pero se equivoca. La NBC había optado por seguir en directo la intervención de Obama porque daba por descontado el anuncio de su nuevo equipo de seguridad nacional.

En lugar de eso, Obama decidió apartar la atención del país hacia la teoría conspirativa que sugiere que no nació en América. Él se inclinó por abordar esta patraña tantas veces desmentida, decía él, porque los medios la habían convertido en la principal noticia del país.

«Bien, normalmente no haría declaraciones a tenor de algo así», decía. «Pero hace dos semanas», mientras los Republicanos y él esbozaban las líneas maestras de sus presupuestos, «la noticia predominante no eran las colosales, enormes elecciones que vamos a tener que adoptar como nación. Era mi partida de nacimiento. Y era el mismo caso en la mayor parte de las cadenas que tienen corresponsal destacado aquí».

Lo vuelvo a sentir, señor Presidente, pero según el Proyecto para la Excelencia en el Periodismo, que registra la cobertura informativa, la noticia de la partida de nacimiento supuso el 4% de la cobertura de la semana. La cuestión principal fue la economía, que recibió el 39% de la cobertura, y, en concreto, el discurso de Obama en materia presupuestaria.

Obama no abordó la fuente real del renacimiento de los del nacimiento: la candidatura de vanidad de Donald Trump. La apuesta sorprendentemente popular de Trump para hacerse por la candidatura presidencial Republicana, apoyada casi por completo en divulgar el libelo del nacimiento, contribuyó al convencimiento entre los enemigos de Obama de que nació en el extranjero; en un nuevo sondeo USA Today/ Gallup, el 43% de los Republicanos lo consideraba así.

Era razonable para la Casa Blanca contrarrestara a los conspirativos divulgando la partida original. (Obama desclasificó hace tiempo el formulario estándar que el estado de Hawái considera partida legal de nacimiento). Menos evidente es el motivo de que Obama pensara que le hacía falta rebajarse haciendo acto de aparición en la sala de prensa, escoltado por su jefe de gabinete, para defenderse de los activistas del nacimiento en el extranjero.

Como reconoció Obama, nunca va a satisfacer a cierto «segmento de población». De hecho, Trump, durante una escala en New Hampshire, primero se felicitaba por obligar a Obama a desclasificar la partida de nacimiento y luego planteaba sospechas de que pudiera tratarse de una falsificación, antes de dar un giro en redondo para insinuar que Obama es un fraude académico.

Obama ha liberado potencialmente a los Republicanos de la trampa: la cuestión del nacimiento viene dividiendo a la formación y convirtiendo la campaña presidencial Republicana en un circo. Durante la rueda de prensa previa a la intervención de Obama, el director de comunicaciones de la Casa Blanca Dan Pfeiffer, acompañado del asesor y secretario de prensa, admitía que «revierte en el interés político a largo plazo de Obama permitir que este debate del nacimiento domine el debate en el seno del Partido Republicano». Pero, decía Pfeiffer, Obama «piensa que es malo para el país».

Pfeiffer, como su superior, culpaba a la prensa más que a The Donald. «No me corresponde saber el motivo de que las corporaciones informativas empezaran a cubrir este debate», decía. «Eso lo van a tener que responder ustedes solos».

Sobre la misma tarima unos minutos más tarde, Obama recogía la misma temática cuando alentaba a su audiencia a «no distraerse con espectáculos y feriantes».

Dirigiéndose a «la gran mayoría del pueblo estadounidense, así como a la prensa», el presidente decía: «No tenemos tiempo para esta clase de chorradas. Tenemos mejores cosas que hacer».

El presidente se desplazaba a continuación a Chicago para aparecer en Oprah.

Dana Milbank

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