lunes, febrero 6, 2023

Fisuras en la derecha

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El bloguero conservador Andrew Breitbart es un gladiador político. Describe a sus rivales de izquierdas no sólo como equivocados, sino como «malévolos». Afirma no sólo que discrepa con ellos, sino que está «en guerra» con ellos. En su nuevo libro, su larga lista de apelativos para la izquierda incluye «anarquista», «hipócrita», «perdidos», «cruel», «hipócrita» o «intolerantes».

De forma que fue una sorpresa descubrir esta pasada semana que Breitbart ha reorientado parte de su prodigiosa ira. Como parte de su gira literaria, Breitbart ofreció una serie de entrevistas — algunas con el «Conglomerado Demócrata-Mediático» al que le encanta demonizar — vertiendo críticas a sus colegas conservadores.

Participó en el izquierdista programa radiofónico Bill Press, informando al invitado David Shuster que Glenn Beck le había «puesto a los pies de los caballos». Aparecía en la MSNBC quejándose al presentador Dylan Ratigan de que el movimiento fiscal ha sido dispersado por los conservadores religiosos. En el Daily Caller protestaba porque Beck le había robado material, y declaraba al Daily Beast que Beck trataba «de apaciguar» a sus críticos de izquierdas.

Para poner a prueba al novedosamente fraticida Breitbart, acudí a su charla literaria en la Heritage Foundation el jueves y le invité a repartir fuego amigo. Él agradeció la invitación, con denuncias de la concentración de Beck en el National Mall y al movimiento activista de los que piensan que Obama no es estadounidense.

Las críticas de Breitbart a sus colegas conservadores forman parte de una nueva ola de luchas internas entre la derecha. Tres meses después de alzarse con el control de la Cámara, han empezado a aparecer grietas en la coalición conservadora.

La más evidente es la polémica del nacimiento de Obama, en la que figuras públicas como Donald Trump o Sarah Palin perpetúan la calumnia de que el Presidente Obama no nació en suelo de los Estados Unidos, mientras los líderes Republicanos instan a recuperar la cordura.

Considere también la votación del compromiso presupuestario 2011 alcanzado por los líderes Republicanos: Cincuenta y nueve legisladores Republicanos lo rechazaron — una rebelión de descontado crecimiento cuando la Cámara someta a trámite la legislación que eleva el umbral de la deuda federal. Los presupuestos 2012 de los Republicanos de la Cámara, mientras tanto, abrieron una tercera brecha: Los aspirantes presidenciales Republicanos como Newt Gingrich se han distanciado de ellos, sobre todo en lo referente a las secciones que ponen fin a los avales de Medicare sobre los gastos médicos de los ancianos afiliados.

La carrera presidencial Republicana manifiesta en sí misma pruebas de las divisiones. El sondeo Washington Post/ ABC News más reciente encuentra a los electores Republicanos insatisfechos con los candidatos probables, ninguno de los cuales es mencionado como principal elección por más del 16% de los votantes.

Esta pérdida de disciplina entre el movimiento conservador es la consecuencia natural de su llegada al poder. Es más fácil estar en la oposición que cerrar todos los caóticos compromisos que hacen falta para gobernar. Estando relegados a la oposición en las dos cámaras del Congreso, los Republicanos mantenían cerradas las filas por antipatía hacia Obama. Pero al recuperar una parte del poder, perdieron el lujo de ser pesimistas a jornada completa.

Breitbart prefería claramente la época de las puñaladas. En sus memorias, «Indignación justa», se describe como «un guerrero ideológico» que es «obligado a combatir» a los Demócratas y a sus catalizadores de izquierdas en los medios de comunicación. Breitbart tiene el fanatismo del converso; antiguo suplente de Matt Drudge, es un izquierdista en rehabilitación igual que los actuales líderes progresistas David Brock y Arianna Huffington son conservadores en rehabilitación.

Escribe en profundidad sobre su mayor triunfo como guerrero conservador: su denuncia de ACORN con una cámara oculta mostrando que el colectivo estaba fomentando la prostitución. Sólo hace mención de pasada a su mayor fracaso: su difusión de un vídeo editado que parece demostrar que una funcionaria negra de la administración Obama era racista, cuando la grabación íntegra la absolvía de la acusación.

En la Heritage, su charla fue una mezcla de metáforas marciales: «Vamos a militarizar esto… Yo lucho contra esta gente… Vamos a tener que luchar, luchar y luchar… Son abatidos… Voy a empezar a alcanzar a más gente de los medios  – estooo, metafóricamente».

Pero la guerra de Breitbart acabó en noviembre de 2010. No tiene prácticamente nada que decir en los últimos meses de gobierno repartido entre formaciones. De forma que, delante de la audiencia conservadora, le pedí que elaborara las críticas vertidas con anterioridad a los amigos — incluyendo sus denuncias de la concentración de Beck en el Mall en agosto.

Breitbart accedió, cebándose con los que creen que el movimiento fiscal «en realidad va de Dios» y los que dicen que «Obama puede no haber nacido en suelo de los Estados Unidos». Breitbart dijo: «No trate de que parezca que es cosa del movimiento fiscal, porque es un perro con un collar totalmente distinto».

Dana Milbank

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