lunes, noviembre 28, 2022

Zapatero no es Suárez

En apenas un mes, el nombre de Adolfo Suárez ha vuelto a salir a relucir en dos actos políticos. Uno en el treinta aniversario del 23-F y otro este domingo en un mitin del PSOE. En ambos casos ha sido la misma persona quien se ha referido al primer presidente de la democracia.

Claro, se trata de José Bono. Hace poco más de un mes dijo lo siguiente: «Pocas personas han llegado a conectar en la historia de España con tanta adhesión social como la que hoy tiene Adolfo Suárez; y pocas personas podrán exhibir el cambio que se ha producido desde esta situación actual a aquellas críticas inmisericordes, absolutamente horribles que recibió de nosotros, sus adversarios, de la prensa, y de ustedes, sus amigos». Y en la mañana del domingo lo ha repetido con parecidas palabras al recordar la injusticia «inasumible e inaceptable» que se cometió con el expresidente Adolfo Suárez, maltratado por sus adversarios políticos, por la prensa y por su propio partido.

En realidad, uno de los que no maltrató a Suárez fue Bono, pero no porque no le tuviera ganas sino porque había en el PSOE otros mucho mejor colocados para hacerlo. Bono, sin embargo, ya se encargó de darle “jarabe de palo” al hijo del expresidente, Suárez Illana, cuando éste pretendió desalojarlo del Palacio de Fuensalida, sede del gobierno de Castilla-La Mancha. En aquella campaña electoral del 2003, Bono también inmisericorde, si bien es verdad, el candidato cometió errores de bulto.

El caso es que, según la opinión del Presidente del Congreso, «no hay derecho. Un hombre no es el culpable de todo lo que le ocurre al pueblo”.

En efecto, un hombre solo, no, pero mal acompañado es capaz de eso y de mucho más.

Lo que no puede pretender Bono a estas alturas es establecer una comparación que, se mire por donde se mire, es del todo ridícula. Eso sí que es inaceptable. Las feroces e injustas críticas que recibió Suárez fueron en la mayoría de los casos producto de rencillas y odios cainitas en un momento de la Historia de España que, en modo alguno puede ser comparado con el actual. Solo mirando las herencias recibidas por ambos, o la situación económica que se encontraron, la comparación resulta insostenible. Uno lo tuvo todo en contra y no le dejaron enderezar el rumbo, y otro tenía el rumbo marcado y lo ha torcido.

En una cosa tiene razón Bono, a Suárez la Historia lo esta reconociendo ahora, cuando ya es tarde y cuando ya no es Suárez. A Zapatero, sin embargo, es posible que ni siquiera le ocurra dentro de sesenta años.

Desgraciadamente, por mucho que Bono se empeñe, Zapatero no es Suárez. Afortunadamente, Suárez nunca se pareció a Zapatero.


Editorial Estrella

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