jueves, diciembre 1, 2022

Aguirre ampara a incompetentes

Desde el jueves de la semana pasada viene siendo objeto de chanza el tremendo error del Consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid en el parlamento regional.  Se burló acaloradamente de un diputado socialista a propósito de la “inexistencia”, según él, del Metrobus.

No es para leerlo sino para escuchar el tono de exacerbada soberbia en el rifi rafe con el parlamentario al que lo único que le faltó fue llamarle eso que está usted pensando.

José Ignacio Echeverría, gran conocedor de Madrid pues ha sido concejal de alto rango y diputado en la Asamblea, es también un hombre de serenas manifestaciones y sosegado en sus planteamientos. Con el curriculum que le acompaña, sorprende la desmedida “función” que protagonizó y en la que sacó a relucir la condición humana del político que, probablemente, le atenace estos días: la incertidumbre por su futuro. A tenor de lo visto no lo debe tener muy claro pues parecía uno de los jóvenes diputados, como el portavoz popular en la Asamblea, David Pérez, que basa su estrategia en intentar deslumbrar a la jefa de filas, la presidenta Esperanza Aguirre. A Echeverría no le hacen falta estas argucias para demostrar su valor político. Ni siquiera cuando el Día Nacional de España le «susurró» a la oreja de la esposa del presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, que «cualquiera se hace famoso con una anchoa y un taxi».

Estas estratagemas, a su pesar, le han colocado en una posición tan incierta como reveladora: por un lado, ha dado la razón a quienes piensan que nuestros dirigentes no pisan un suelo que no esté enmoquetado y no viajan si no es en coche oficial;  y por otro, ha demostrado un total y completo desconocimiento tanto de su consejería como de la sociedad madrileña, que es peor.

Por cualquiera de estas dos razones, la presidenta Aguirre debería haberlo fulminado y ya que no ha sido así, el propio José Ignacio Echeverría tendría que haber dimitido de manera irrevocable en lugar de escudarse en la socorrida puesta a disposición del cargo. 

De todo lo dicho por el protagonista, lo más honroso para el consejero ha sido reconocer que ha sido “el error más importante” de su carrera política pero, en contra de lo que pudiera parecer, tampoco era una cura de humildad. Le ha faltado tiempo para echarle la culpa al mensajero, suponemos que los periodistas, por levantar tanto revuelo. “Se me ha hecho mucho daño”.

Quizás, para calmar tanto dolor sufrido, Esperanza Aguirre lo ha confirmado en el cargo. Habrá que esperar hasta después de las elecciones para saber si en esa decisión ha pesado más el “peloteo” o la incompetencia de Echeverría. Ambas cosas, por lo que se ve, son muy valoradas por la presidenta.

Editorial Estrella

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