viernes, diciembre 2, 2022

¡Por fin es lunes!

Más que un deseo de que llegara el día, lo que intenta sugerir el título del editorial es una gran curiosidad ante un lunes que, incluso liberado de su condición de ser de carnaval, se presenta lleno de novedades e interrogantes.La principal de todas ellas será nuestro comportamiento al volante a partir de las 6 de la mañana una vez en vigor la limitación de velocidad a 110 km/h. Mucho nos equivocaremos, pero poco habrá que decir salvo que la inmensa mayoría habrá cumplido a rajatabla la nueva normativa. Aquí no cabe rebeldía y menos cuando los destinatarios del enojo no pueden ser Zapatero ni Rubalcaba, sino guardias civiles con bigote y libreta de multas capaces de devolvernos a la cruda realidad y demostrarnos que ante la administración somos nadie.

Hablando de ser, tampoco parece que la administración sea un ejemplo. Pueden dar fe de ello los miles de conductores que la noche del viernes al sábado se quedaron atrapados en la A6 sin que las máquinas quitanieves llegaran a tiempo y con la benemérita ausente. A lo mejor estaban practicando a desenfundar sus libretas de multas. Más allá del chiste malo, ni los ministerios de Fomento ni de Interior cumplieron con su obligación. En el cúmulo de despropósitos, la única mano que echó la Comunidad de Madrid en esa crisis fue al cuello de la Delegada del Gobierno.

En pleno debate sobre el Estado de las Autonomías parece poco ejemplarizante que el gobierno de la Puerta del Sol se cruce brazos y no actúe en su propio territorio y a favor de sus ciudadanos a la espera de que un servicio del gobierno central se “pegue la leche”. No sobra, por tanto, la reunión convocada por la Delegada del Gobierno en Madrid para aunar esfuerzos y servicios con la Comunidad y, con ello, evitar hacer política hasta con los imprevistos naturales.

Y entre la división por cualquier cosa susceptible de ello, congratula, y mucho, la unión que se aprecia en la lucha contra el terrorismo y su entorno. De las cosas que apetece contar este lunes es que la Fiscalía presentará demanda ante el Tribunal Supremo para impedir que Sortu concurra a las elecciones de mayo. La demanda de la Fiscalía se suma a la presentada el jueves pasado por el Gobierno a través de la Abogacía del Estado. El Ministerio Público ha llegado conclusión de que Sortu «no es un partido», sino «el mero intento de aparentar formalmente el cumplimiento de la ley para mantener a la desesperada la presencia de ETA en un horizonte político al que ya sabe que no va a llegar de ninguna manera», según dijo este fin de semana el fiscal General del Estado. Por una vez Cándido Conde-Pumpido no es para el PP ningún “correveidile” del Gobierno.

Con la de estupideces que hemos escuchado desde el viernes a nuestros políticos es de agradecer que no se hayan metido en este charco y callaran. Gracias a su silencio se han escuchado con más claridad las palabras de Sandra Carrasco, hija de una de las últimas victimas de ETA, el militante socialista Isaías Carrasco, que ha dicho a los cuatro vientos que el fin de la banda terrorista no puede llegar «a cambio de algo», y que «si todo acaba», sea porque los terroristas «realmente quieran dejarlo porque saben que están derrotados».
 
Y este lunes también nos devuelve a la actualidad al juez Garzón que ya empieza a acostumbrarse a acudir al Tribunal Supremo como imputado por cualquier cosa. Esta vez es a petición propia para declarar por las escuchas de los implicados en el Caso Gürtel  y sus abogados.  Quiere hacer algunas aclaraciones para demostrar que no hubo prevaricación ni vulneración de la intimidad de los procesados.  Sería una escandalera que los corruptos –presuntos- pudieran irse de “rositas” y a disfrutar de los millones expoliados a los madrileños, con la ayuda de cargos públicos, a sus paraísos fiscales por artificios judiciales, legales, pero artificios.
 
Pero sin duda, la gran estrella de este lunes es Esperanza Aguirre que vuelve al patio político del mismo modo que del que se fue: en un acto público. Estrella Digital, como no podía ser de otro modo, apoyó el momento personal por el que estaba atravesando la Presidenta de la Comunidad de Madrid pero ya dejamos en el aire alguna duda sobre el procedimiento. Desde Puerta del Sol se puso el grito en el cielo porque se vulneró su derecho a la intimidad (fotografías de El Mundo), al tiempo que pregonó cada minuto previo a la intervención. Se despidió en un acto oficial, con el espectáculo mediático que provocó, y reaparece en otro acto oficial muy bien seleccionado. Qué casualidad.

En el editorial del 22 de Febrero, decíamos respecto a Esperanza Aguirre que el factor humano tenía prioridad sobre el político. Y así ha sido hasta que el factor político lo ha vuelto a poner por delante del humano.

Así pues, alegrándonos de que todo haya salido satisfactoriamente, es hora de plantearse algunas dudas razonables como el tiempo que estuvo en lista de espera antes de la intervención, dónde se hizo las pruebas diagnósticas o si tuvo trato preferente respecto a otros pacientes.

Ya que vuelve a la escena política, cabe decir que el motivo elegido –la presentación de un proyecto de identificación de pacientes de alzheimer- es puro espectáculo y demagogia en un intento fácil de tocar la fibra sensible y conseguir más adhesiones inquebrantables.

Hay cosas con las que no se debería jugar y la enfermedad –la propia o la ajena- es una de ellas. 

Aunque podía imaginarse que ocurriera, no se esperaba tan pronto; pero también hay cosas que no cambian. Ni siquiera los lunes.

Editorial Estrella

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