miércoles, diciembre 7, 2022

La vieja guardia

El martes, día 1, de madrugada, falleció la periodista y amiga Susana Olmo y este miércoles, a última hora de la tarde su cuerpo era convertido en cenizas. Susana, junto con periodistas como Julia Navarro, Nativel Preciado, Victoria Prego, Pilar Cernuda, Consuelo Álvarez de Toledo y yo misma, pertenecía, pertenecemos a lo que se llama “vieja guardia”. Esa “vieja guardia” que tuvimos el privilegio, siendo muy jóvenes, de vivir los años excelsos del periodismo español que coincidieron con la Transición española. Este miércoles, para despedirnos de Susana, buena parte de esa “vieja guardia” nos encontramos en un momento doloroso. Cuando una amiga se va es inevitable el pellizco en el corazón y si esa amiga, además es periodista y compañera de los mejores tiempos, la nostalgia se hace inevitable. Hay recuerdos que acompañan toda una vida, como aquel famoso 23-F. Susana Olmo, Julia Navarro y yo misma cabíamos en un baúl. Éramos y somos pequeñas y delgadas y fue Pilar Narvión, ya entonces veterana periodista, la que nos cubrió con su cuerpo para que las balas disparadas por un hombre de paisano que se apostó en la tribuna de prensa no nos hicieran daño. “Niñas, apuntad bien. Esto es un golpe de Estado”. A partir de entonces, nosotras tres nos convertimos en “las niñas de Pilar Narvión”. Imposible olvidar tanta perplejidad, tanto miedo y ¿por qué no decirlo?, tanto temple.

A modo de maleficio caemos también nosotros en la endogamia, a hablar de nosotros o de lo nuestro; es decir del periodismo. Los cambios profundos habidos en nuestra profesión, a muchos nos han cogido ya con mucha trayectoria y con un estilo marcado a sangre y fuego y que hoy está de capa caída. Ni éramos ni somos más listos que nadie pero, nosotros, la “vieja guardia”, sabemos que el periodismo es rigor, es cuidado supremo de las fuentes, respeto absoluto del “off the record”. Sabemos que lo prioritario es debatir ideas y no soltar ocurrencias; que el insulto o la descalificación personal a lo mejor da audiencia pero mina nuestro papel y nuestro prestigio. Y sabiendo todo esto y teniendo conciencia de que ya no somos tan jóvenes como hace treinta, nos vemos sorprendidos por un periodismo que ni entendemos y que, ni siquiera sabemos hacer. Añadir, eso sí, que entre las generaciones más jóvenes hay honrosas y extraordinarias excepciones.

Susana Olmo era una extraordinaria representante de este periodismo de la “vieja guardia”. Este miércoles nos despedimos de ella. Los reunidos no pudimos evitar hablar de “lo nuestro” sabedores de que nada es lo que era pero como solo sabemos ser periodistas, muy conscientes de que lo que nos toca es sortear dificultades, bregar con la crisis, sobrevivir sin perder la dignidad y así hasta el final.

Hoy tocaba hablar del pacto firmado en Moncloa. Nosotros, los de la “vieja guardia”, sabemos que no son los famosos pactos de la Moncloa y como tenemos nuestro corazoncito, por una vez, no escapamos de lo inmediato para pensar en lo que fue y ya no es. Perdón.

Charo Zarzalejos

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