sábado, diciembre 10, 2022

La Ley Antitabaco: un avance social

Confieso que soy un fiel seguidor de la Ministra de Sanidad doña Leire Pajín. He dicho seguidor, no admirador ya que la cosa no llega a tanto. Opino que deberían dejarla hablar más, ya que cada vez que lo hace siempre surgen conceptos nuevos y sorprendentes. Inolvidable aquel “acontecimiento planetario” con el que bautizó una breve reunión (casi un saludo) entre Obama y Zapatero. Tiene una estimable capacidad para acaparar titulares o crear controversias y confusiones: por ello no deberían limitar sus posibilidades de ofrecer espectáculo en este aburrido panorama.

En este sentido quiero ofrecer un nuevo argumento en su defensa de la Ley Antitabaco: es un concepto muy propio de ella que dice así;  “Esta ley acaba con la lucha de clases sociales”.

Es cierto: Si antiguamente por razones de precio, zapatos inadecuados o porteros quisquillosos, a algunos/as les era imposible entrar en determinados locales. Ahora cualquiera que se sitúe en la puerta de tan lujosos establecimientos provistos de tabaco y un eficaz mechero, puede ligar con tan distinguida clientela cuando esta sale a fumar y de esta forma sentir flechazos, iniciar amistades, negocios o incluso conocer el amor de su vida. Esto ya es un hecho gracias a la ley. La vida social se ha trasladado a la calle, como siempre ha ocurrido en las misas dominicales y ceremonias religiosas, donde tampoco se puede fumar, y en consecuencia los atrios de las iglesias y aceras adyacentes existe mucho “fumeteo” y se produce una intensa vida social.

Reconozcan que este nuevo argumento es absolutamente propio de nuestra ministra y yo se lo cedo gustosamente pues estoy seguro que estará de acuerdo conmigo y lo utilizará cuando lo considere oportuno.

Que conste que considero al tabaco como malo. Como tantas cosas. Ignoro como Occidente ha llegado hasta aquí después de siglos consumiendo este pernicioso producto. Digo Occidente pues a rusos y chinos parece que no les afecta. Debe existir alguna razón científica. No sean malos y por este dato vayan a pensar de que en este mundo global desde hace unos años, la demanda de marcas conocidas ha crecido demasiado y por ello en nuestros lares conviene que existan restricciones y más si hace unos años los clientes se dedicaron a poner y ganar demandas jurídicas a las tabaqueras. Ya sé que todo coincide. Pero esta teoría les puede llevar a conclusiones erróneas. Se lo digo yo.

Así que observemos con madurez el deterioro de Oriente (y todavía nos queda África) donde parece que fuman como colachas y para ello los rusos y chinos ricos se aíslan en sus lujosos clubs y discotecas y los pobres en sus cutrísimos antros.

Todo este panorama va en contra de la superación de la lucha de clases que ahora disfrutamos en las puertas de las discotecas españolas, sin necesidad de gastarnos un Euro, escuchar músicas estridentes o hacernos socios. Lo dicho: un avance social.

La verdad es que cada día somos más modernos. Así da gusto.

Paco Fochs

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