jueves, diciembre 8, 2022

Bromas aparte

Ni nos vamos a rasgar las vestiduras porque S. M. el Rey ha sido objeto de una broma por parte de un colaborador de Cataluña Radio, emisora pública que se nutre de los presupuestos de la Generalitat, ni debemos darle mayor importancia a lo que no es más que una anécdota del peor gusto.

Pero debemos subrayar que Don Juan Carlos ha salido vencedor de la pretendida guasa porque, además de haber estado en su sitio, no ha caído en la celada que le tendía el locutor. Antes bien, y pese a ser sorprendido en su buena fe creyendo que al otro lado del teléfono estaba Artur Mas, ha destilado humor, educados modales y buen tono. Los autores han elegido mal al sujeto de su simpleza radiofónica: es muy difícil coger con la guardia baja a quien lleva más de 35 años de oficio y se las sabe todas, como queda demostrado en la grabación.

Bromas aparte, no parece que la Casa del Rey haya actuado correctamente. Por muy verosímil que pareciera la llamada del presunto presidente del Gobierno catalán debió evitarse que el Jefe del Estado descolgase el auricular sin cerciorarse antes los servicios de la Zarzuela de que se trataba de Artur Mas, para lo que hubiera bastado que un alto funcionario, el propio Alberto Aza, la hubiese atendido primero, lo que seguramente habría sido suficiente para desenmascarar al impostor.

Que bromas de este jaez le sucedan a Hugo Chávez o a Fidel Castro, como ocurrió hace algún tiempo, no puede justificar que se repita con el Rey de España. En todo caso aquellas llamadas apócrifas debieron servir para que se afinaran los filtros telefónicos de la Real Casa en evitación de casos parecidos. El fallo es palmario, por lo que los asistentes de la Zarzuela deberían haber previsto que el hecho de marcar el número de su centralita, tan fácil de conseguir, está al alcance de cualquier desaprensivo.

Todos estamos muy confusos, es el título del programa radiofónico, cuyo realizador se llama Pere (no Artur) Mas. Y el bromista, sin gracia alguna, pretendía que el Rey dejase grabada esa frase, a saber con qué intenciones en su reproducción posterior sacada de contexto. Pero Don

Juan Carlos no mordió el anzuelo y se limitó a repetir con la mayor corrección que el saludo estaba hecho y que deseaba que este año fuese
mejor que 2010. Instinto, sabiduría y muchos tiros dados en esto de pronunciarse en público. O lo que es lo mismo, que a Cataluña Radio le salió el tiro por la culata.

Queda tan prodigiosamente bien Don Juan Carlos en esta conversación robada que la Zarzuela debería animar a los medios de comunicación a reproducirla, antes de recomendar que no se emita en antena. Si los servicios de la Casa consideran “gravísimo” el incidente deben aplicarse su buena parte de responsabilidad, que es inmensa. Deberán tomarse medidas para que no vuelva a ocurrir, pero con las debidas cautelas por si llama el presidente de Estados Unidos y resulta que, de verdad, es Barack Obama.

Francisco Giménez-Alemán

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