domingo, diciembre 4, 2022

Castigo a los «piratas aéreos»

La excepcional medida que ha tomado el Gobierno al decretar el “Estado de Alarma”, le tenía que tocar a Zapatero. Su mala suerte es de tal envergadura que esta actuación, tomada por primera vez en democracia, tenía que ser para él.  Y ha hecho lo que tenía que hacer ante el chantaje de un colectivo carente de cualquier carga de solidaridad y, sin embargo,  rebosante de egoísmo. Cualquier razón que pudieran tener la han perdido. Para siempre.

En las últimas horas he escuchado en una cadena de televisión al hermano de un controlador aéreo tratando de justificar lo injustificable. Sus inconsistentes argumentos buscando que entendiéramos su posición de privilegio daban vergüenza, más cuando el país está como está y, como ya alertó el Banco de España, el 40% de los 4,5 millones de parados reside en hogares en los que ninguno de sus miembros tiene trabajo.

No es el caso de los controladores quienes, por cierto, no han dado la cara y se han escondido como conejos en un acto de abandono masivo de sus puestos de trabajo. Con la cobertura que les da su corporativismo se han descubierto también como unos auténticos cobardes.

Hasta ahora todos los gobiernos habían cedido antes los chantajes de los controladores y ninguno se había atrevido a llevar a cabo una regularización firme para plantar cara a estos “piratas”. El único “pero” que le pongo al actual ejecutivo es que, a mi juicio, haya tardado tanto tiempo.

Más allá de que el incumplimiento del Estado de Alarma pueda acarrear penas de cárcel según está contemplado, estos señores deben ser castigados de forma muy severa administrativa y socialmente.

El daño que estos “golpistas” han hecho a la maltrecha economía española, a la imagen internacional de nuestro país y a los ciudadanos es tan grande, que no puede quedar así y dejar que pase el tiempo para que se calmen las aguas.

Hay “un antes y un después” tras lo ocurrido el viernes y no debería existir la más mínima posibilidad de que no pase nada. Los autores, responsables y culpables del caos al que han puesto a todo un país, no pueden irse de “rositas”.

Y ya que ha empezado, el Gobierno debe seguir con mano dura. Nunca es tarde.

Lo que sí ha llegado tarde es la reacción del principal partido de la oposición que sigue en la tesis de que “cuanto peor, mejor”.

Pues a lo mejor los ciudadanos toman nota.

Alfonso García

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