miércoles, noviembre 30, 2022

De Cataluña, Madrid y videoaficionados

No habrá cara a cara entre Mas y Montilla. El segundo, con intención de remontar, recoge el guante de la mano de la Junta Electoral Central y le pilla ensayando en un falso plató, con falso presentador y un falso Mas. Éste se había quedado en casa. O estaba muy seguro de sí mismo o algo sabía. CIU culpa al PSC de pedirlo fuera de tiempo, y los socialistas de negarle veintisiete veces el debate y aceptar el último a sabiendas de las restricciones de la ley electoral catalana. Así que nos dejan sin lo más típico a cambio de todo lo demás.

La carta de extravagancias electorales incluye varios platos. El insulto de Puigcercós a Andalucía, donde “no paga impuestos ni Dios”, pueda robar algún voto del PP para ERC. O el «video-globo sonda» donde Sánchez-Camacho, a la caza animada del inmigrante, lo niega después de hacerlo público, igual que Laporta con el falso montaje porno. Un sí, pero no, donde el votante elige con cuál de los dos mensajes se queda. «Es el político camello», explica Raimundo Viejo de la Universidad Pompeu Frabra, «reparte distintos estupefacientes y pregunta, ¿Cuál quiere usted? Ahí tiene, haga su viaje y vóteme».

Ante un posible cambio de gobierno proliferan las candidaturas. Laporta, Montserrat Nebrera, Joan Carretero, Rosa Díez, Juanjo López de Uralde, Belén Esteban o Carmen de Mairena, de lo más riguroso a lo más friki. Como asegura este analista, “en unas elecciones de continuidad esto no se da. Pero cuando Zapatero sea visto como alguien que no puede ganar y Rajoy si, aparecerán formaciones, pequeños peleones relativamente bien situados, cuyas expectativas reales son mucho menores a las amplificadas por los medios”. De ahí el récord del debate a seis y la falta de interés general, que no mediático, por un Mas-Montilla. Y como dice Inés Sabanés, líder de Izquierda Unida en Madrid, protagonista de varios debates de campaña, “¿Quién nos dice que el cara a cara más interesante sea éste y no otro?, ¿Un Puigcercós y Sánchez Camacho, o cualquiera de los dos con Artur Mas?.

Sumidos en el espectáculo, el resultado de las elecciones catalanas podría ser más serio de lo que parece. Está en juego una dinámica de coaliciones distinta a la de los últimos ocho años. Porque con el triunfo de CIU se materializarían los cambios de Zapatero a su paso por Rubalcaba. El presidente de Gobierno pierde en poder pero gana en estabilidad y reconstruye un centro político donde prefiere negociar con Convergencia a hacerlo con las izquierdas posibles e imposibles.

Por su parte, Convergencia lo tendría más fácil pactando con cada partido, a los que hará ofertas que no podrán rechazar. ERC aceptaría los viajes de Mas a Madrid en busca del concierto económico y el PP los recortes que ahorren en déficit público. 800 millones, anunciados por Mas y sacados en parte de la refinanciación que consiguió el tripartito, que CIU justificaría con el argumento de evitar copiar a Madrid y el endeudamiento de Gallardón.

Hay más novedades. Sería la primera vez que inaugure gobierno un partido con imputados en activo, salpicados por corrupción. En su última entrevista, Artur Mas, presidente de Convergència i Unió desde hace siete años, preguntado por el caso Palau y la financiación irregular, responde que él, de cifras y cuentas, no se ocupa. ¿Quién si no?, dicen los críticos. Y aunque el triunfo estuviera escrito, el futuro no será fácil. A falta todavía de varios días para el fin de los comicios, y por las reglas más cool del merchandising, no sería raro que a las distintas formaciones les diera por lanzarnos nuevos videos. Les quedan los spoilers, pistas subliminales con el final de la trama de esta película.

Pilar Velasco

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