sábado, diciembre 3, 2022

A vueltas con Marruecos

Hace ya una semana que comenzaron los graves sucesos en el Sáhara. A día de hoy continuamos sin saber a ciencia cierta lo que está ocurriendo. Lo que sí sabemos es que nada de lo que ocurre es bueno. Sabemos que el Gobierno de Mohamed está dolido con la prensa española e incluso con el líder de la oposición por unas escuetas declaraciones. Sabemos—así lo han hecho saber—que nuestro Gobierno ha manifestado su malestar con lo que está ocurriendo y que si no lo dice más alto es para evitar que se rompa la interlocución, según se desprende de las declaraciones realizadas ayer mismo por la ministra de Exteriores. Sabemos, en fin, que el Gobierno de Marruecos no está dispuesto a que se sepa con certeza lo que ocurre y sabemos que nuestro Gobierno ha llegado al límite de su umbral de protesta.

Ayer apareció en el Congreso un documento del llamado Intergrupo del Sáhara en el que se condenaba la violencia, se repudiaba la censura… pero el término «Marruecos» ni aparecer. ¿Qué es lo que impide al gobierno de Mohamed dejar que entre la prensa y así poder contar que lo que se cuenta es falso? ¿Por qué ese cerco sobre la situación de miles de ciudadanos? ¿Qué intereses tan sublimes hay que proteger para que nuestro Gobierno, adalid de todos los derechos, ande de puntillas? Podemos imaginarlos, pero en democracia las suposiciones están fuera de lugar. Mejor un relato cierto y sensato de los acontecimientos que esta extraña nebulosa que cubre todo lo que se refiere a nuestro complicado vecino. Afirma Trinidad Jiménez que ningún Gobierno de la UE ha dicho nada. Y ¿qué? Si de algo sabemos es eso de viajar en soledad y para ejemplo claro el de Cuba. Nosotros solitos queremos que la UE modifique la posición común. Nadie nos hace caso, pero ahí estamos, insistiendo que en Cuba todo está cambiando. Si solos miramos a Cuba, solos deberíamos mirar a Marruecos.

Hoy—salvo cambios de última hora—viene a España el ministro marroquí de Interior y en el Senado se celebra sesión de control. Ambas circunstancias son propicias para salir de tanta duda, para eliminar suspicacias, para decir a Marruecos que así no se hacen las cosas y para hacerles llegar que si bien nosotros tenemos intereses en Marruecos, Marruecos también los tiene en España.

Charo Zarzalejos

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