jueves, diciembre 1, 2022

La marejada de las legislativas

En algún momento de unas elecciones, por agotamiento o por desesperación, los críticos recurren a verdaderos expertos. Así que hace poco planteé varios interrogantes a Charlie Cook, autor del independiente Cook Political Report.

Pregunta: ¿Es ésta una racha electoral? Sí, pero las olas parecen haber sido creadas. «Está más o menos a la altura de las elecciones de 1994 — algo dentro del abanico de ocho escaños en el Senado y 52 escaños de la Cámara», dice Cook. «Hace un mes, había posibilidades de pasar de gigantesca a titánica. Pero la posibilidad de avances Republicanos en la Cámara del orden de los 60 o los 70 escaños ha descendido paulatinamente durante el último mes».

Los indicadores de una enorme victoria del Partido Republicano siguen ahí. Los votantes Republicanos probablemente acudan a las urnas de forma desproporcionada. Los independientes se han decantado hacia el Partido Republicano. Pero a través del método empírico, con el tiempo los Demócratas encontraron por casualidad un mensaje público más eficaz. «Durante meses intentaron criticar a Bush, lo cual no funcionó», explica Cook. «Renunciaron a defender su trayectoria. Ahora van detrás de los defectos profesionales y personales de sus rivales, algunos de los cuales no son examinados detenidamente».

En particular, argumenta Cook, «Christine O’Donnell causó a los electores Demócratas una especie de trastorno». Los efectos de su carisma único pueden encontrarse más allá de Delaware. «Las de Pennsylvania se han vuelto más reñidas», dice Cook. «(El candidato Republicano al Senado Pat) Toomey no ha hecho ninguna idiotez. Hay efectos colaterales de la atención sobre Delaware».

El entusiasmo del movimiento fiscal se suma a la tendencia Republicana, pero claramente ciertos candidatos del movimiento están movilizando la resistencia Demócrata.

Pregunta: ¿Los votantes de las legislativas están reaccionando a la tesitura económica, o contra la agenda legislativa del Presidente Obama?

Las dos cosas están relacionadas. A causa de la economía, «cualquier administración monopartidista pagaría ahora mismo un precio elevadísimo», explica Cook. Pero las ambiciones irrelevantes complicaron la labor política de Obama. «Cada mes, cada semana, cada día que Washington parecía centrado en la sanidad en lugar de la economía asustaba a la gente. Parecía distante». Cook afirma que el momento político decisivo se produjo en el verano de 2009, cuando el paro se estancaba muy por encima del 9% «mientras se suponía que se iba a quedar en el 8,2%… Nunca antes he visto una batería de medidas de estímulo económico totalmente desacreditadas. Pero lo fueron».

«En un clima económico difícil», añade Cook, «ellos (el presidente y los líderes Demócratas) dieron imagen de dedicarse superficialmente a la economía para poder pasar rápidamente al cambio climático y la sanidad. Como si lo hicieran por puro trámite».

Las reformas medioambientales y sanitarias que podrían haber sido populares en otros momentos fueron criticadas con virulencia como motivos de distracción. Y estas legislaciones se consideraron ataques al sector privado durante una recesión económica. «Si le administrara el suero de la verdad a los líderes Demócratas y preguntara ‘¿Odia al sector privado?’ ellos responderían ‘no’ y superarían la prueba. Pero sería difícil convencer a muchos empresarios. Los Demócratas permanecieron totalmente indiferentes a la forma en que se percibirían sus acciones.

Pregunta: ¿Qué lecciones deben sacar los asistentes políticos de Obama de estos probables reveses políticos?

«Fueron los ayudantes políticos», replica Cook, «los que perdieron el razonamiento. Rahm (Emanuel) sabía que debían llegar a un acuerdo en materia sanitaria, llegar rápidamente a la economía». Pero Obama tenía una opinión diferente de sí mismo y de su presidencia. «Ya había sido el primero en todo. Quería algo diferente al primer puesto — ser un histórico, el personaje crítico, tener enorme influencia como Roosevelt o Lyndon Johnson Pero pasó por alto el trabajo cotidiano», que era el empleo y el crecimiento económico.

A algunos, dice Cook, «se les dice durante toda su vida que son los más brillantes del planeta. No se vuelven menos brillantes, pero la arrogancia entra en escena. (Obama) simplemente dio por sentado que lo que él estaba haciendo iba a ser un éxito, como siempre le había pasado en su vida».

Según Cook, esto es reflejo de una enorme falta de experiencia. «La experiencia no es un fin, es un medio a un fin: el juicio formado». Cook dice que pasar unos cuantos años en el Senado «no te proporciona ningún entendimiento de las instituciones y su mecánica. Si (Obama) hubiera pasado en el Senado seis u ocho años, podría haber sumado la cordura comparable a la inteligencia».

Pregunta: ¿En qué deberíamos fijarnos en la noche electoral para juzgar el alcance de la ola?

El control del Senado será la principal y primera fuente de drama. «Si los Demócratas conservan Connecticut y conservan Virginia Occidental, eso significa que el resto de la noche los Republicanos tienen que seguir ganando ininterrumpidamente, incluyendo Washington y California. Ganar los dos es un desafío enorme».

El resultado en la Cámara, está convencido Cook, se decidirá hacia las 11:30 horario este. Si sus predicciones se confirman, el mundo de Obama cambiará radicalmente al filo de la medianoche. 


Michael Gerson

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