sábado, diciembre 3, 2022

No me alegro de que me haga esta pregunta

Una de las últimas veces que Esperanza Aguirre se quejó en una televisión de que esa pregunta no interesa a los ciudadanos fue con Germán Yanke, entonces presentador de Telemadrid. «Compra usted el discurso de nuestros adversarios», le dijo al periodista, molesta por una pregunta que no quería responder. Tras aquella entrevista, Yanke fue despedido de esa televisión donde no hay sitio para los adversarios, sino para los partidarios serviles, y que la presidenta de Madrid gestiona al estilo liberal: como si fuese su propiedad privada. 
Hace unos días, en Televisión Española, Esperanza Aguirre volvió a protestar ante las preguntas de un periodista. Se quejó de Ana Pastor, la presentadora de Los desayunos, a la que después acusó, de un «interrogatorio carente de sentido del humor». Tal vez Esperanza Aguirre pensaba que iba a un programa cómico donde le iban a reír las gracias, en vez de al mejor programa de entrevista política en la TVE más plural e independiente que ha habido nunca. Por suerte Esperanza, a pesar de estos chistes, no tiene capacidad para convertir TVE en otra TeleEspe; no puede purgar a los adversarios. Pero conviene repasar otras entrevistas de Pastor –siempre incisiva, con unos y con otros–, para entender dos cosas. La primera: que la obligación de un buen periodista es preguntar, aunque el entrevistado no conteste, o no quiera contestar. La segunda: que ni todas las televisión públicas son iguales, ni todos los políticos son lo mismo. 

Ignacio Escolar

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