sábado, diciembre 10, 2022

De los pactos, la responsabilidad y el día de la marmota

La política nacional es como el día de la marmota. La tradición original hay que adjudicársela a los habitantes del municipio de Punxsutawney, en algún lugar de los USA, que esperan cada año al roedor con paciencia y expectación para calcular según sus movimientos – o algo así – la duración del invierno. El júbilo que produce su salida de la hibernación entre los asistentes hace pensar que es la primera vez en la historia que contemplan el asunto, a pesar de que se repite cada año con puntualidad británica, algo que le debe quedar al bicho de la herencia que dejó allí su graciosa majestad.

El acuerdo que el PSOE ha cerrado con los nacionalistas vascos y canarios para aprobar los presupuestos ha sobrecogido al Partido Popular, como si no hubiésemos visto cosa igual en España desde los años en que Atapuerca era una poblada urbanización de eslabones perdidos. En el olvido quedan los capotes que Jordi Pujol le tiraba a Felipe González, o el catalán en la intimidad que hablaba con gracejo castellano José María Aznar, a pesar de que ahora le fastidia verlo hasta en los rótulos de las tiendas de Tarragona. Qué lejos quedan aquellos días en los que Xabier Arzalluz – ¡Nada menos! – elogiaba al recordado por los logros conseguidos para los vascos gracias al gobierno del PP

Precisamente, el Partido Popular ha perdido una oportunidad de oro para mostrarse como algo más que un perfecto ariete para el acoso y derribo de un gobierno en horas bajas. Si pactar con los nacionalistas es poco menos que sacrilegio, deberían haber tomado algunas medidas para evitarlo. Primero, no haberlo hecho cuando gobernaron España; segundo, dejar una puerta abierta para la aprobación de unos presupuestos muy necesarios en una situación económica que no permite especular con la aritmética electoral. Son días de para la política de Estado, no para contar votos.

Al fin y al cabo, a los políticos se les paga para que encuentren soluciones, también desde el acuerdo entre diferentes, en beneficio de la mayoría. España no puede permitirse una prorroga de sus presupuestos generales. Este proyecto, aceptando que sea tan horrendo como dicen desde el PP, es mejor que nada. Patxi López, cuya intervención ha sido más relevante de lo que se cuenta, el Partido Nacionalista Vasco, Coalición Canaria y los socialistas, han encontrado una solución a una coyuntura que podría haber afectado gravemente a la credibilidad del país en los foros económicos internacionales, que por desgracia son los que manejan ahora el cotarro. Es esta situación en la que se precisaba de bastante patriotismo, muy poco orgullo y algunas dosis de responsabilidad, el PP ni estuvo, ni se le esperaba. Lo dicho, el día de la marmota…

Ion Antolín Llorente

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