viernes, diciembre 9, 2022

Mineros de chile. El show de una catástrofe

Los 33 mineros atrapados en Chile saldrán uno a uno del abismo a 662 metros bajo tierra al sol donde esperan sus familias, acampados desde agosto a la espera de volver a verlos vivos. Está previsto que el trabajo de la perforadora sea un éxito. El presidente Sebastián Piñera, que ha ajustado su agenda al día de salida, y su esposa, Cecilia Morel, psicóloga en funciones para las mujeres del campamento, confían en ello.

Pero el espectáculo, a pesar de lo desafortunado que pueda parecer el adjetivo, si bien debe continuar, y acabar bien, tendría que desvelar por qué esos hombres han estado a punto de morir; por qué la única respuesta de la empresa fue no pagarles y despedir al resto de la plantilla ya que el desplome impedía explotar el yacimiento.

“Son los contrastes de Chile”. Dice la ex Ministra del gobierno de Michelle Bachelet y actual presidenta del Partido por la Democracia, Carolina Tohá. Precisamente el día en que la T-130 abrió el techo de la galería donde están los mineros, esta política chilena, hija de un ministro de Allende, sucesora de Bachelet y mano derecha de Ricardo Lago, participaba en unas jornadas en Madrid. En una charla tranquila, antes de volver a su país, con la lluvia de fondo en el Paseo del Prado y los mineros en portada de todos los medios españoles, Tohá esboza convincente qué ha ocurrido “al margen del show mediático gigante que se ha construido en torno al rescate”.

La razón principal viene de atrás. “Es paradójico que en pleno aniversario del bicentenario de la independencia afrontemos un tema histórico como este. La minería y su fragilidad, la que tanto da a Chile y mantiene a personas trabajando en condiciones indecentes; la principal riqueza del país y uno de los sectores que menos tributa y menos recursos deja después de su explotación”.

Es en este contexto donde se han quedado atrapados los 33 mineros. Tohá, miembro de la Concertación que ha gobernado los últimos veinte años, olvida un detalle. Las corporaciones mineras tributan poco a Hacienda gracias a un decreto y ordenamiento jurídico vigente de la dictadura de Pinochet. Lo sabe la pequeña minería, los pirquineros, agricultores del subsuelo, que cavan un foso para subir y bajar, a ver si encuentran algo. Y las grandes corporaciones públicas y privadas, de capital nacional y extranjero, dueños de la extracción de minerales.

Entre los dos extremos, los 33 hombres han puesto en evidencia a la mediana empresa, que es justamente la que más mineros contrata, en las peores condiciones, facturando unos doscientos millones de dólares al año. Y frente a los 700 euros de salario medio, empresarios atroces del capitalismo sin escrúpulos. “Los propietarios de esta empresa, mediana en el ámbito de la minería, han tenido una actitud de total descompromiso. A pesar de que tuvo repetidas sanciones de las autoridades, o una mina que se cerró varias veces por incumplir las normas de seguridad, no han hecho ni la más mínima autocrítica y han buscado permanentemente eludir responsabilidades tan básicas como pagarles a los mineros su remuneración. Eso ha obligado al gobierno a congelar sus cuentas para pagar los sueldos y retribuciones a los trabajadores y sus familias por los daños del accidente, en gran parte provocado por las malas condiciones de seguridad”, explica la ex ministra.

Como esta empresa hay muchas, y como los hombres de la mina San José, miles en yacimientos similares. De ahí la crítica creciente en Chile de algunos sectores al presidente Piñera por eludir el debate de fondo a cambio de la astucia propagandística. El asesor político Francisco Javier Díaz, en su artículo ‘Cuánto vale el show’, lo resume en preguntas: “¿Qué hace el Ministro de Salud como médico de cabecera de los mineros? ¿Alguien puede entender por qué la cápsula de rescate tiene los colores de la bandera chilena? ¿Alguien puede justificar que el Presidente ande con el famoso papelito en el bolsillo y se lo muestre a Schwarzenegger?”. O como relata Francisco Perejil para El País, “Entre aplausos y banderas sale la perforadora T-130 de la mina. Por delante de ella, un vehículo con la pintada: «¡Viva Chile! Cumplimos».

La ex ministra Carolina Tohá, horas antes de regresar a Santiago y seguir de cerca los días clave, se despide con varias reflexiones, entre ellas, el hecho de que “muchas veces se prioriza una explotación minera sin asegurar condiciones mínimas para los trabajadores, análogas a la seguridad de la población, o al respeto y garantías de unos estándares de cuidado ambiental. Y la sociedad ya ha dado señales de que cualquier crecimiento no sirve”.

El rescate supone la expectación mundial de la semana, por insólito, por el milagro de que salgan vivos y por lo que supone para el ánimo colectivo de un país que sumó casi ochocientos muertos del último terremoto. Hasta ahora, los 33 mineros han encarnado la esencia de aquella viñeta del Roto sobre Haití; “sólo sepultados se nos ve”. Cuando lleguen arriba, habiendo luchado tanto contra la muerte y por la convivencia, es de esperar que al menos los medios den un paso más y, además de enfocarlos, les escuchen.

Pilar Velasco

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