sábado, noviembre 26, 2022

Mal ejemplo para el teatro de la democracia

El espectáculo de Ferraz ha derivado en sainete, y a este paso se convertirá en un auténtico circo, con un director empeñado en que ningún actor esté a gusto en su papel. Todos están haciendo grotescos papelones. El único que parece mantener su sitio en el escenario es Tomás Gómez, a quien Zapatero le había dado un papelito de secundario y, tal como se ha desarrollado la obra, ha adquirido por méritos propios el de gran protagonista. No es que sea buen actor, nunca ganará un Goya, pero como otros actores, a fuerza de trabajo, se ha ganado en el mundo de este espectáculo el respeto del público.

Lo que Tomás Gómez no sabía hasta hace poco, aunque lo sospechaba, es que el director, un mal director, por cierto, le quería quitar de las candilejas a mitad de la obra.

Y, en efecto, por eso Tomás Gómez se ha sublevado.

¿Tres años preparándose para el gran estreno y resulta que le quieren sustituir por una actriz, casi primeriza, que la primera vez que actuó como estrella se asustó y huyó por el foro? Pues no. Y si hay que enfrentarse al director, mal director, por cierto, se enfrenta y si hay que suspender la función, se suspende.

Y eso es lo que hecho Tomás Gómez.

De modo que el respetable, los militantes del PSM, tendrán que elegir, en primarias, al primer actor o actriz que les represente contra la gran vedette de Madrid, la Gran Señora de la escena.

Tomás Gómez se ha metido, cargado de dignidad, en un laberinto del que no va  a salir bien parado. Si pasa la primera criba en las primarias, su única opción es ganarle a la Gran Señora, de lo contrario su carrera política estará acabada mientras siga el responsable de esta zapatiesta. Y si en las primarias le hacen “el truco del almendruco” qué vamos a contar. Será un espectro.

Entre medias se han dado varios movimientos y algunas inmovilidades sospechosas. Elena Valenciano, quizás por amistad y solidaridad femenina, se ha decantado claramente por Trinidad Jiménez. En el lado contrario, entre otros, Juan Barranco y Gregorio Peces Barba, se han decantado por la víctima de la zapatiesta.

En estos casos, los débiles, y Gómez lo es ante el aparato de Ferraz y el resto de la sociedad, está concitando la solidaridad de muchos de los cadáveres que ZP ha dejado en el camino y, quién sabe, si de los descontentos de cómo el Presidente del Gobierno está afrontando la crisis, no ésta, sino la económica. No hay más que escarbar para encontrar.

Pero las consecuencias serán fatales. Los militantes socialistas, abocados ya a las primarias, están profundamente desorientados y desanimados. A estas alturas me atrevo a decir que, si finalmente se llevan a cabo, de nada valdrán las encuestas de José Blanco, y las ganará Tomás Gómez dejando, sin ser él el responsable, una enorme brecha en el partido. El PSM quedará otra vez dividido y con una proyección ante la opinión pública de desconfianza y muy poco propicia para reunir los votos necesarios que derroten a la Gran Señora de Madrid. Una vez más, los electores verán un proyecto débil y sin consistencia.

Y a todo esto, José Blanco, mutis por el foro.

Y a todo esto, la otra protagonista de la obra, más mutis por el foro. Dicen que hablará mañana (hoy). Estaría bien que Trinidad Jiménez saliera a escena para aclarar algo de su papel en este sainete. A lo mejor estaría bien que dijera si le apetece presentarse a las elecciones autonómicas y, antes, hacerlo en primarias ante Tomás Gómez.

Y más importante todavía, estaría aún mejor, si los militantes del PSOE y su electores pudieran saber por boca de Trinidad Jiménez si se va a comprometer a que, si pierde unos hipotéticos comicios con la Gran Señora de Madrid, aguantará cuatro años en la oposición, o nos regalará de nuevo una actuación a lo Houdini. Lo malo es que ya sabemos como acabó el rey del escapismo y como acabó ella en el Ayuntamiento de Madrid.

Este sainete, no beneficia a nadie y se revela como un claro ejemplo de cómo no hay que hacer las cosas en democracia aunque nos quieran hacer ver que la hay.

Y yo que quería hablar de De Cospedal y su nueva calentura por el calor de agosto. Otro día será. Queda mucho agosto, con permiso de ZP.

Alfonso García

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