sábado, diciembre 3, 2022

Así se hacen las cosas

La gestión correcta del turismo exige una política de comunicación eficaz. Es una herramienta esencial y gracias a ella se consiguen grandes objetivos. Cada comunidad autónoma desarrolla una estrategia concreta y el gobierno de España da soporte mediante una campaña internacional que este año, por ejemplo, tiene por eslogan “necesito España”. Bajo ese paraguas las campañas llegan a los países de dónde se esperan más turistas potenciales.

 

Los nacionalistas vascos están aún perplejos tras haberse apoyado desde la Dirección General de Turismo del gobierno vasco la campaña de Turespaña  con su eslogan tan claro, concreto, conciso y, por qué no decirlo, definitivo.

 

Pese a pobres lloriqueos de radicales anti españoles de profesión y otros transformistas de la política tan frecuentes en la sopa de letras de los márgenes electorales, la directora general, Isabel Muela, está dando desde su departamento una lección de eficacia profesional para contribuir desde su puesto a la recuperación económica de Euskadi, al conocimiento internacional de sus realidades territoriales y de sus virtudes culturales -gastronomía y naturaleza incluidas-,  y al desarrollo de una nueva visión de un país vasco sin particularismos provincianos vestidos con etiquetas que, a estas alturas de la historia, sólo pertenecen al pasado.

 

Isabel Muela es una empresaria de éxito sin carné de partido. Más bien tiene carné de proyecto. Un carné de ilusión en sus ideas y en su especial visión de la realidad, la que contrasta con esa idea mecánica del deber de partido que limita la acción de gobierno a la aplicación de consignas.

 

Es en eso dónde más se nota la diferencia de talante del nuevo gobierno vasco: en la superación del sectarismo y el patriotismo, tan malo como todos, de partido totalizador como el que hasta ahora había gobernado ininterrumpidamente -incluida la coalición que hizo consejera con el nacionalismo a Rosa Diez-, durante 30 años.

 

Tendrá que ver en esa buena gestión, que no se deja amedrentar por los ataques y las insidias más ruines, su perfil social y empresarial pero ,y sobre todo, tendrá que ver, y mucho, una convicción en la necesidad de abrir las puertas de Euskadi a la modernización y al cosmopolitismo que hacen posible esa visión capaz de atraer con inteligencia y estética el turismo de alta calidad que promueve el desarrollo y, quien sabe, la apertura de miras de los que siguen creyendo que Euskadi es un caserío dónde lo mas chic es ir de manifa cuando tienes menos de veinte años -los chicos de la gasolina-, y al batzoki después y hasta el final.

 

Respetando la belleza de las tradiciones y de la cultura vasca y abriendo nuevos caminos para un futuro de esplendor con la llegada de miles y miles de turistas que contribuirán, aunque no lo sepan, a la normalidad del país tan necesaria, Isabel Muela se demuestra como uno de los mejores fichajes de este gobierno democrático y de cambio. López debe estar tan orgulloso como satisfecho con ella.

 

Rafael García Rico

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