lunes, noviembre 28, 2022

¿Es Camps inocente?

El caso de Francisco Camps, presidente de la Generalitat Valenciana, siempre me ha parecido sorprendente. No creo que él mismo niegue que se equivocó de amigos ni que, a estas alturas, no reconozca que erró estratégicamente al responder a las acusaciones que se le hacían como si se tratase sólo de una cuestión judicial y no de una batalla política librada en el escenario de la opinión pública que le ha causado problemas como gobernante y en su propio partido. Algunos de los miembros de su Gobierno dicen que esta estrategia -defenderse sólo en los tribunales, hacer sólo ante los demás proclamas generales de su inocencia y de confianza en la Justicia- era una exigencia de sus abogados que, sin duda, tendrá su justificación técnica, pero que dejaba de lado el carácter político de Camps, sometido al debate público y también al veredicto constante de los ciudadanos.

En este contexto y con sus derivaciones evidentes, tampoco creo que se pueda negar que la persecución y la presión al presidente valenciano ha ido mucho más allá de la oposición política normal -por muy dura que ésta sea- y, desde luego, de la mera cuestión judicial. En ésta, el famoso asunto de los trajes fue archivado por el Tribunal Superior de Valencia, pero se presentó la aceptación del recurso al Supremo, un trámite lógico y casi automático si se trataba de dilucidar la interpretación del delito de cohecho pasivo, como si este Tribunal sospechara de su inocencia y, ahora, la decisión anunciada para el próximo día 12 como si fuera un juicio sumarísimo. En el uso intencionado del lenguaje, como ejemplo de lo mismo, se han querido convertir las acusaciones de la oposición o de algunos medios de comunicación, que se retroalimentan mutuamente, en la falsa calificación jurídica de “implicado” por el mero hecho de ser tildado de culpable por unos acusadores que, hasta el momento, no han tenido el respaldo de los jueces.

La solicitud, por parte de la Fiscalía, de una serie de datos sobre los contratos de la Generalitat con algunas firmas de la trama ‘Gürtel’, se ha querido convertir asimismo en una investigación del juez Pedreira hasta el punto de que el propio Tribunal Superior de Madrid ha tenido que aclarar que no le constan indicios de responsabilidad penal de aforados. Si los hubiera, tendría que haber remitido las actuaciones a Valencia o al Supremo y no está previsto ni en estudio. El hecho de que este Tribunal lo explique con un comunicado es prueba de que la batalla supera y desborda las actuaciones judiciales.

Entre una cosa y otra, un rosario de filtraciones interesadas y parciales y la aparición sorprendente de informes policiales que siempre deberían ser reservados y que algunos, en este tema, dan sin duda la impresión de ser, en todo caso, una lista provisional de acusaciones o sospechas ni contrastada ni elaborada. La Fiscalía y el Ministerio del Interior niegan cualquier responsabilidad en estas filtraciones, pero tampoco estaría de más un cierto esfuerzo para amparar los derechos de los afectados, sean justiciables o simples ciudadanos.

El día 12 el Supremo verá, como antes he apuntado, el recurso de la Fiscalía y de los socialistas valencianos contra el archivo del caso de los trajes. Pero, para el que lo contempla desde fuera, ¿es Camps inocente o culpable? No creo que haya otra respuesta que la consideración, a día de hoy, de los tribunales: es inocente hasta que no se demuestre lo contrario. Una evidencia que parece que a menudo se olvida en medio del barullo de una persecución más que sospechosa.

Germán Yanke

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