miércoles, diciembre 7, 2022

A través del chapapote, el gran Gobierno se abre paso

Tiene algo de exquisito el momento en que un conservador decide que necesita más gobierno en su vida.

Alrededor de las 10.30 de la mañana del lunes, el senador David Vitter (republicano por Louisiana), enemigo acérrimo del gran Gobierno, publicaba un comentario en el blog de su web de campaña acerca de la enorme mancha de crudo del golfo de México. «Estoy convencido de que BP intenta hacer demasiado a la vez», escribe.

Los pobres. Él piensa que sería mejor que «funcionarios federales y estatales» hicieran el trabajo sucio de «proteger y limpiar la costa» en lugar de BP.

Alrededor de una hora más tarde llegaban noticias del Pentágono de que Alabama, Florida y Mississippi -cada uno gobernado por caballeros otrora considerados conservadores del Gobierno limitado- quieren que el Gobierno federal movilice (a expensas del contribuyente, por supuesto) más efectivos de la Guardia Nacional para ayudar en las labores de limpieza.

Eso acompañaba a una petición previa del gobernador partidario del Gobierno limitado de Louisiana, Bobby Jindal, que difundió un comunicado afirmando que había solicitado a la Administración Obama «establecer las necesidades del Estado» y «más recursos».

Más o menos al mismo tiempo que Alabama, Florida y Mississippi solicitaban más ayuda federal, tres senadores republicanos del Gobierno limitado, Richard Shelby y Jeff Sessions, de Alabama, y George LeMieux, de Florida, volaban sobre el golfo a bordo de un aparato del Gobierno junto al representante republicano de Florida, partidario del Gobierno pequeño Jeff Miller.

«Estamos aquí para trasladar el mensaje de que vamos a hacer todo lo posible a nivel federal para paliar este desastre», decía Sessions tras el vuelo, «para proteger a la población y garantizar que cuando la gente sale perjudicada se la compensa».

Sessions, probablemente el partidario más ferviente de la reforma del código de responsabilidad civil en el Senado, terminó ensalzando las virtudes de los litigios -contra BP-.»No están limitados por la responsabilidad subsidiaria de los daños del vertido, por lo que si a usted le han causado pérdidas, ellos son la parte responsable», decía Sessions, sonando de forma muy parecida a los picapleitos a los que generalmente presenta como los malos.

Puede que haya hecho falta una catástrofe ecológica, pero el nuevo respeto de los conservadores de los estados del golfo a los poderes y la finalidad del Gobierno federal es un recordatorio oportuno para ellos. Mientras los conservadores de Washington se quejan de los gastos federales excesivos, los que más pagan las consecuencias de los recortes del gasto son sus propios electores.

Un análisis independiente de los datos de la Tax Foundation realizado por el especialista en bases de datos del Washington Post Dan Keating concluye que los habitantes de los estados que votaron a los republicanos fueron con diferencia los mayores beneficiarios del gasto federal. En los estados que votaron claramente a los republicanos, la población recibió de media 1,50 dólares del Gobierno federal por cada dólar pagado en impuestos federales. En los estados republicanos moderados, el importe es de 1,19 dólares. En los estados moderadamente demócratas, la población obtuvo de media 99 centavos de fondos federales por cada dólar tributado. En los estados claramente demócratas, la población recibió sólo 86 centavos por dólar tributado.

Si Sessions y Shelby logran reducir el tamaño del Gobierno, sus electores de Alabama se contarán entre los más perjudicados: reciben 1,66 dólares en prestaciones federales por dólar tributado. Si Vitter logra reducir el tamaño del Gobierno de Louisiana, sus electores perderán parte de los 1,78 dólares en prestaciones federales por dólar tributado. En Mississippi son 2,02 dólares.

Eso puede explicar el motivo de que a medida que la marea negra se aproxima a las costas del golfo, los legisladores de la región se muestren dispuestos a tragarse sus principios de Gobierno limitado mientras solicitan ayuda federal ante sus electores. El senador Roger Wicker (republicano por Mississippi)., decía que se «asegurará de que el Gobierno federal está preparado para ayudar en todo lo necesario». Su colega Thad Cochran, también republicano por Mississippi, decía que garantiza que «el Gobierno federal hace todo lo posible», aun cuando añadía sus esperanzas de que «la industria» pague.

El presidente Obama trataba de recordar al colectivo de detractores del Gobierno esta situación en un discurso el sábado. «El Gobierno son los funcionarios del orden que protegen nuestras comunidades, y los militares que nos defienden en el exterior», dijo. «El Gobierno son las carreteras por donde se conduce y los límites de velocidad que protegen al conductor. Gobierno es lo que garantiza que las explotaciones mineras respetan las normas de seguridad y que las mareas negras son retiradas por las empresas que las han causado».

Por el momento, algunos de los conservadores tienen una nueva apreciación de los poderes gubernamentales. «Vamos a convocar a los del sector del petróleo, a los de BP, a comparecer ante el Comité de Comercio», prometía LeMieux, de Florida, durante la rueda de prensa el lunes. «Vamos a hablar de esto de las prospecciones».

Pero no antes de que el contribuyente entregue más dinero del gran Gobierno a los políticos detractores del Gobierno en el golfo.

© 2010, The Washington Post Writers Group

Dana Milbank

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