viernes, diciembre 2, 2022

Se nos ha ido de las manos

Seguro que conocen la expresión. Se ha puesto de moda. Sirve igual para definir un partido de futbol que para justificar un asesinato. La voy a utilizar para definir a una reflexión muy personal que atañe a una generación muy musical: la mía.

(Así que pongan el Only You de The Platters y abróchense los cinturones.)

Nacidos en la llamada postguerra, española y mundial, la mayoría teníamos muy claro a lo que aspirábamos y también lo que no queríamos. Deseábamos progresar en todos los sentidos. Lo que no queríamos eran las guerras. E incluso que nos hablasen de ellas. Sus consecuencias las vivíamos cada día.

Creo que hicimos los deberes. Realizamos o aceptamos con optimismo evoluciones y revoluciones políticas, sociales, culturales, científicas, sexuales, industriales y, lo que es mejor, con una participación muy activa, diría que decisiva, de la mujer.

(Aquí Eleanor Rigby de The Beatles quedaría bien.)

Educados en el arte de lo posible y de que lo mejor puede ser enemigo de lo bueno, se realizó en paz una difícil transición que dejó una Constitución, unas instituciones y una Ley de Amnistía.

(Cualquier cosa menos lo de Libertad sin ira.)

Pero existía otra transición: la generacional. En el transcurso de unos breves y alegres años de bonanza económica y reconocimiento internacional, llegó la hora del relevo a cargo de gente más joven, preparada, con menos vivencias traumáticas e ideas que se suponían nuevas: los resultados empiezan a ser decepcionantes.

Resulta que no hacen más que hablar del pasado y encima están resucitando a organizaciones como la Falange. Por Dios. En nuestra época ya ni se hablaba, la integraron con otras más, en eso que se llamó Movimiento. Lo cual no era para darle un premio al creativo que inventó el nombre. Quedó el himno, un feo logotipo y un reducido grupo de falangistas cabreados. Nada más.

Desde aquí solicito que se respete el orden natural. Nosotros nos cargamos el país guerrero de nuestros padres y nuestros hijos pueden hacer lo que quieran, menos volver al de sus abuelos. Un poco de sentido común.

Los traumas a causa de los padres han dado mucho de sí: William Shakespeare, Sigmund Freud, Elia Kazan, Tennessee Williams, Alfred Hitchcock. Pero ¿los abuelos?

(Acaben con algo de Jack Johnson, compositor, cantante, surfista, muy actual y cool.)

Paco Fochs

NOTICIAS RELACIONADAS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -

Últimas Noticias