martes, noviembre 29, 2022

Palabras que envuelven

Caigan rayos o truenos, Zapatero dice palabras. En el Senado, ante las alarmantes cifras del paro (oficiales o no), replica que el ochenta por ciento tiene algún tipo de cobertura; sobre la dificultad de despegue para nuestro país en relación a otros europeos, que se debe en gran medida a que aplicamos políticas de protección social, y los que no las practican salen favorecidos en la competencia. ¿Crisis institucional, como ha afirmado la presidenta del TC? No, no hay crisis institucional.

Ante la ostentación de su temple, no es de extrañar que el antaño estilete Pío García Escudero, portavoz del PP en el Senado, cambiara de estrategia. Su crítica radical, «su balance es un fracaso sin paliativos» -le espetó-, suena algo más resignada, aunque sus acusaciones sigan siendo severas. ¿Que superamos el 20 por ciento de paro? Estamos en las previsiones del Gobierno, como decía Salgado. Zapatero anuncia que se rebajará ligeramente a partir del mes de abril. Es decir, ya. Tampoco es un impedimento la reforma laboral: «Le puedo asegurar que es un compromiso del Gobierno». Y fuera del Senado las miradas se orientan a las bolsas, tras el terremoto griego, donde se airean los bonos basura. No ha pasado una semana desde que el presidente sugería en el Congreso que podíamos incluso ganar dinero con nuestros préstamos a la república helénica. Pero los acontecimientos van veloces y las palabras se las lleva el viento.

Luego escucha con atención al senador de Convergència i Unió Jordi Vilajoana, quien expone como argumento el acuerdo entre Montilla y Mas, y los apoyos que podría obtener el Gobierno en el Senado, para impulsar la reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional. Se trata de dejar sin efecto la prolongación forzosa de los magistrados que culminan su función, ante el bloqueo en su renovación. El mensaje de Zapatero de reiterar la legitimidad del Constitucional no eclipsa una actitud comprensiva hacia el senador convergente. Y Vilajoana le brinda la complicidad. «Aproveche aquí los apoyos para impulsar la reforma», y esquivar al PP.

De poco le valió al convergente reconocerle que él impulsó la reforma estatutaria en Cataluña, y su compromiso -sin reproches- del 2003, siendo el líder de la oposición, de aprobar lo que decidiera el Parlament. «Lo apoyé y lo volvería a apoyar», le dice Zapatero, pero no cae en el embeleso. «A día de hoy», le respondió con una sonrisa, será mejor dejar las cosas como están.

Vuelve a exhibir su talante. «Los magistrados (que han rebasado su mandato) no pueden abdicar». ¿Soluciones? Respetar la situación, respetar el acuerdo Mas-Montilla, y respetar la actual situación del TC. «Y así», respetando, «fortalecemos la democracia y ganamos credibilidad sobre lo que hemos hecho». Es decir, el Estatut. No había pasado una hora y abandonó el hemiciclo. El encantamiento se iba con él.

Chelo Aparicio

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