sábado, diciembre 3, 2022

Eyjafjalla, 5 – Europa, 0

El tráfico aéreo en Europa se recupera después de una semana caótica. Mientras el volcán islandés no cesaba de expulsar ceniza -generando colosales quebraderos de cabeza a los europeos-, la capacidad resolutiva de la UE se tambaleaba, mareada por aterradoras fumarolas, en la ‘gestión’ de los problemas creados por la nube volcánica.

Tal vez la cancelación de vuelos haya sido excesiva; sin embargo, la vida de las personas debe prevalecer sobre los intereses económicos. Dicho esto, comparto algunas puntualizaciones manifestadas tanto por la IATA como por la Secretaría francesa de Transporte sobre la dilación flagrante que se ha mostrado en la ‘coordinación’ de operativos especiales. Se ha dejado constancia de que la UE ni permanece unida ni está preparada para solventar conflictos que incumben al conjunto de sus Estados. Además, por si esto no fuese bastante, los ministros jamás se encuentran de guardia, ¡ni que fueran médicos! Ellos saben que los domingos son para descansar (primer día de la semana litúrgica); los sábados, para reposar (días santos para el judaísmo y otras confesiones religiosas); los viernes, para ansiar (jornada de culto al fin de semana); los jueves, para catar (tapita y caña); los miércoles, martes y lunes, no sé, ¿permisos retribuidos?

El volcán, cuyo apelativo casi nadie podía pronunciar o escribir, -menos mal que la FUNDÉU anotó en su web el nombre del glaciar islandés, Eyjafjalla-, ha mantenido a Europa en jaque durante demasiado tiempo. Es cierto que, según palabras pronunciadas por el señor López Garrido para TVE, «los Estados miembros son los que tienen la competencia sobre sus cielos», pero también es verdad que la Unión Europea debería ser capaz de crear normas de actuación frente al colapso de la navegación aérea. Finalmente, cada Estado ha tenido que sacar palos de improvisados navíos y aguantar su vela.

Aunque los efectos de una erupción volcánica son impredecibles, las reglas procedimentales para resolver los inconvenientes derivados de su vehemente envite deben estar eficazmente estructuradas. Los protocolos europeos han resultado inexistentes o ineficaces. La naturaleza ha vencido, por goleada, a Europa.

Mariam Budia

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