lunes, diciembre 5, 2022

Entre chulo y macarra

Asistimos con prudencia a declaraciones desaforadas y a silencios estrambóticos. Y no es que estemos en los aledaños de las celebraciones de la fiesta anual del teatro, siempre encarnada en la mítica figura de Valle, el rey del esperpento. No, no es eso. Es que la política se ha abaratado de la misma manera que lo han hecho los precios del mercado de abastos, la frutería de la esquina o el super del barrio. Y ese abaratamiento se torna insensatez, banalidad y si me lo permiten, estupidez picajosa.

Hace unas semanas Cotino, Juan Cotino, que fue jefe de la policía, o sea director general de la cosa con el PP, y que hoy se dedica a la política valenciana de la mano de Camps, recuperó su protagonismo mediático nacional por insultar como un macarra de barrio a una diputada regional que le preguntaba por los contratos que firma a cargo de los presupuestos de la Comunidad. Es lo que tiene esto de la función de control parlamentario. Nacho González amenazó en su día al que le preguntó por algo parecido y retó al diputado con que se lo volviera a repetir en la calle, que entonces se iba a enterar. Cotino, como un macarra cualquiera, se refirió a la diputada como desconocedora de su padre. Por no hablar de Aguirre y su verbo fácil cuando habla de sus compañeros.

Está bien esta derecha de salón, tan educada y fina. Esta derecha de buenas costumbres que abandonó en mala hora la urbanidad y la cambió por el urbanismo rampante y que, desde entonces, no hace más que descolgar grumos de bilis infecciosa por la comisura de sus labios.

Cotino va más allá y no supone lo que Mayor Oreja, que ya era gordo en esto del terrorismo. Él lo afirma. Si lo sabrá él. Cotino es el personaje ese que se lleva las bofetadas en el escenario del circo. Como decirlo, el tonto útil, el que no tiene vuelta atrás, el que no se puede esconder tras las patas de la alta cuna, porque es un relumbrón de mediocridad con escasas luces y muchas dioptrias. Cotino se consuela contando el dinerillo como Gilito. Ya saben, el tio Gilito. Y cuenta y cuenta y cuando le preguntan, pues entonces, el gobierno gobierna con ETA. Ya les digo. Es lo que tiene. Cotino es un gran hombre; uno de esos personajes de Marsé, que es un gran escritor con el premio Cervantes en el bolsillo. Así es Cotino, sabe que Zapatero negocia con ETA porque él, que se desenvuelve bien entre los hampones como el resto de los personajes de Marsé, lo sabe y punto. Para qué explicar más. Allí donde surgen sus ideas sólo hay tinieblas para los mortales. Y no conviene preguntarle demasiado el por qué dice lo que dice, porque este monigote de feria va y te suelta, como a la diputada, que eres un hijo de puta. Ese es Cotino, un gran hombre sin duda, muy de su tiempo y muy de sus ideas.

Rafael García Rico

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