viernes, diciembre 2, 2022

Esa ironía

El PP ha salido en tromba para aclarar que lo de dos ministros del PP en un Gobierno del PSOE era broma. Que Esperanza Aguirre sólo pretendía ironizar y que mucha gente no la ha entendido bien. Mariano Rajoy y Javier Arenas son dos de los que han ofrecido explicaciones sobre la ironía. No hacía falta. Nadie se ha tomado a Aguirre demasiado en serio porque hace falta mucha imaginación y ganas de cachondeo para pensar en Montoro y Arenas sentados entre el gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero. A estas alturas, los ciudadanos ya saben que lo que lleva a la presidenta de Madrid a salir por peteneras es ser la novia en la boda y el niño en el bautizo.

El líder del PP hasta ha reprochado a los periodistas que le pregunten por ello. En vez de aconsejar a su baronesa que deje de sacar los pies del tiesto mientras las encuestas señalan por primera vez en muchos años que la Moncloa está más cerca. Ella, como si nada. Después de retar a Zapatero a pactar un gobierno de concentración estilo hermanos Marx, acaba de pedir la supresión de cinco ministerios.

Hace sólo unos días le soltó al alcalde de Becerril de la Sierra que cómo podía autorizar «esa puta mierda» -en referencia a un monolito- a voz en grito y ante una comitiva de cargos políticos locales y periodistas. Así se demuestra quién manda. Si no la sorprende un micro repartiendo consejeros como si fueran cromos, Esperanza muestra su apuesta por la sanidad madrileña de calidad. Cada semana hay cuatro o cinco imágenes suyas simulando una resonancia magnética o en plena prueba de una camilla «para ver si es cómoda». Siempre sale tumbada luciendo las medias. O vuelve de un atentado en Bombay y posa ante los periodistas con los calcetines de la compañía aérea. El caso es que hablen de ella, aunque sea bien.

Luz Sanchis

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