martes, noviembre 29, 2022

Pasarelas de moda

Se celebran en estos días los desfiles correspondientes a la temporada Otoño-Invierno 2010-2011 y lleno de osadía me atrevo a opinar sobre este tema, pese a que uno, desde su condición de varón, está convencido que las mujeres se visten para las mujeres. Los hombres somos más de aprobar o no, un «todo». Esta opinión se reafirma al hablar de los complementos. Conozco pocos hombres que reparen en la marca del bolso, la forma del zapato, los pendientes o las joyas o bisutería que puedan llevar nuestras féminas. Todos estos signos externos van dedicados al universo femenino, que son las que realmente se fijan en ellos y los valoran.

Por ello, este tipo de certámenes también va dirigido a las mujeres o al hombre que es profesional del sector. El resto, en una pasarela no se aburre pues se fija en las modelos, su forma de desfilar, la posibilidad o no de que en este año vuelva la minifalda, la tendencia de los escotes o de las transparencias, y fundamentalmente porque duran 15 minutos.

Para un hombre, quién marca moda y tendencia es su jefe. Siempre hay un jefe al que se intenta imitar. Si no lo hay, cosa bastante improbable, existen personalidades en quienes se deposita la confianza en eso de la elegancia. El Rey, por ejemplo, pone de moda, cíclicamente, diversos colores para las corbatas, y si un día decidiera quitársela sería el fin de este adorno y su industria correspondiente.

Así que en estos días podremos, cada sexo según su óptica, observar las novedades que han imaginado nuestros diseñadores. Entre ellos existen verdaderos genios y también personas con muy buen gusto, así como copiotas, llamativos, divertidos, gente de pésimo gusto e incluso existen los vulgares. Sobre este panorama de diseñadores tan amplio es muy difícil crear un concepto aglutinador que se llame Moda española como se viene haciendo.

Si preguntamos en el extranjero por la Moda española, nos hablarán de Zara, Mango, El Corte Inglés y tal vez cuatro o cinco nombres de diseñadores reconocidos. Lo cual crea la incógnita sobre si estamos hablando de moda española, taiwanesa o vaya usted a saber de dónde. Poner el nombre de un país a la moda, que es un fenómeno globalizado, tanto en la fabricación como en la aceptación, me parece algo pintoresco.

En conclusión, ni moda española ni suiza, holandesa o albano-kosovar, mejor hablemos de buenos diseñadores y marcas, que seguro los hay en estos países. En España, por supuesto: los Balenciaga y Pertegaz dejaron buenos herederos. Seguro que destacan en estos días.

Paco Fochs

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