lunes, diciembre 5, 2022

España produce el 64 % de las conservas de atún de Europa

España cuenta con 640 empresas conserveras y es el productor principal de conservas de atún de Europa, con un 64 % del total y 374.000 toneladas al año, y el segundo del mundo después de Tailandia, según un estudio del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y la Universidad de Baleares (UIB).

La industria conservera del atún está globalizada y la información que llega al consumidor sobre las especies, su conservación y las zonas de pesca es escasa y no está regulada, según denuncia este informe sobre las implicaciones económicas, sociales y medioambientales que tienen las conservas de atún, realizado en el marco del proyecto de investigación «Planet Tuna».

Actualmente, es prácticamente imposible saber si el atún que llega al consumidor ha sido pescado por la flota española. Cada lata puede contener atún procedente de diferentes orígenes, ya que se pueden mezclar piezas, incluso de diversas especies, adquiridas por diferentes buques que operan en distintos océanos, informa la UIB en una nota.

La investigadora del Centro Oceanográfico de Baleares del IEO y responsable de «Planet Tuna», Patricia Reglero, explica que «el sistema alimentario está cada vez más deslocalizado e internacionalizado, y la conserva de atún no es una excepción».

Advierte de que «los consumidores no saben nada del largo viaje que realizan los atunes hasta que llegan a las latas, lo que dificulta la posibilidad de tomar decisiones con la información adecuada y de forma responsable».

Las capturas de túnidos han aumentado de menos de 0,2 millones de toneladas en 1950 a 5,3 millones de toneladas en 2019 teniendo en cuenta únicamente los principales atunes comerciales. El atún listado, el de mayor captura, se consume principalmente en conserva.

Según el estudio, cuando una persona come atún enlatado en cualquier parte del mundo, seguramente consume especies distintas de túnidos tropicales: atún listado (Katsuwonus pelamis), atún de aleta amarilla (Thunnus albacares) o el atún patudo (Thunnus obesus), que son de las principales especies marinas en volumen de pesca, sobre todo el atún de vientre rayado, que ocupa el tercer puesto.

Estas especies sustentan una gran industria global dedicada a la extracción, distribución, procesamiento y consumo, en la que España es el principal productor europeo y el segundo del mundo.

A diferencia del etiquetado del atún fresco, la normativa es más laxa para el atún enlatado, de manera que la directiva europea obliga a ofrecer información nutricional y la fecha de consumo preferente, pero exime de detallar la especie, así como la zona y cómo se pescó, información que, según los científicos, permitiría al consumidor adoptar decisiones de consumo más responsables.

El estudio destaca que algunas empresas conserveras y distribuidoras ofrecen más información que la que se exige legalmente.

En todo el mundo hay 678 grandes atuneros de cerco registrados, 28 de ellos con bandera española. Estos barcos capturan los ejemplares mediante redes de cerco con las que rodean los bancos de atunes.

La flota española opera principalmente en el Atlántico y en el Índico, y los principales puertos de desembarco son las Seychelles, en el Índico; Costa de Marfil, Senegal y Cabo Verde, en el Atlántico; y Ecuador, en el Pacífico. En los últimos años se han añadido otros puertos como el de Madagascar y el de Samoa.

Sobre el estado de conservación de las especies de atunes, el informe señala que en los atunes tropicales es bueno, excepto el atún patudo y el de aleta amarilla, ya que hay áreas donde se han superado los niveles de explotación máxima sostenible.

Es el caso del atún patudo en el Atlántico y del atún de aleta amarilla, en el Índico, situaciones que han sido contestadas aplicando medidas para recuperar el estado de las poblaciones.

A pesar de la gestión que se hace de las especies y de la monitorización de su conservación, la información es «completamente insuficiente», según los investigadores.

Reclaman que los consumidores dispongan de los datos que realmente les permitan tomar decisiones responsables sobre las especies que consumen, su origen, los métodos de pesca y el estado de conservación.

El estudio es del IEO y la UIB, en colaboración con el African Marine Expertise de Costa de Marfil y la asociación científica Alimentta.

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