sábado, julio 20, 2024
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El efecto pintalabios, el índice de la pizza y otros indicadores económicos sorprendentes

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Los indicadores económicos son datos estadísticos que permiten hacer un análisis del estado actual de la economía de un país y sirven de base para hacer previsiones de cara al futuro.

Algunos de los más habituales son el Producto Interior Bruto (PIB), la tasa de empleo, el Índice de Precios al Consumo (IPC), la balanza comercial, la balanza de pagos, el Índice de Producción Industrial (IPI) o el Índice de Confianza del Consumidor (ICC).

Son herramientas esenciales para el análisis y la planificación económica. Porque ofrecen una visión detallada y cuantificable de diferentes aspectos de la economía. Sin embargo, también hay una serie de indicadores económicos no convencionales que aportan información muy útil sobre la psicología del consumidor, que suele tener un impacto directo en el comportamiento del mercado.

El efecto pintalabios

Este indicador fue apreciado por primera vez durante 2001 por Leonard Lauder, presidente de Estée Lauder. En aquel momento, en el que la economía atravesaba una importante recesión, la venta de pintalabios creció de forma significativa.

La hipótesis que subyace es que, cuando la economía se contrae, las personas se sienten inseguras desde el punto de vista financiero y reducen las compras de lujo. Sin embargo, los consumidores sí se conceden algunos caprichos que no causan un impacto significativo en su presupuesto, como la compra de un pintalabios. 

La observación de Lauder fue puramente anecdótica pero, a partir de la misma, se han desarrollado diferentes estudios que analizan este efecto. Así, durante la gran recesión de los años 2008 y 2009, hubo un aumento importante en la venta de cosméticos, no solo de pintalabios. Otros objetos que se consideran de lujo accesible, como las pequeñas joyas o los chocolates, también aumentaron sus ventas. Porque cuando la situación económica es negativa, los consumidores muestran una mayor tendencia a gastar dinero de forma moderada en objetos que les hagan verse y sentirse bien. Estos pequeños lujos accesibles son una expresión de resiliencia en tiempos difíciles.

El índice de la falda

Otro indicador económico peculiar es el índice de la falda, propuesto por el economista George Taylor en la década de 1920. 

Los “felices años veinte” fueron una época de gran prosperidad económica, y en aquel momento la longitud de las faldas de las mujeres era más corta de lo que lo había sido hasta entonces. Por el contrario, cuando llegó la Gran Depresión de la década de 1930, la moda se inclinó hacia un alargamiento de la falda.

Esto llevó a formular una teoría según la cuál, en tiempos de prosperidad y optimismo, las faldas tienden a ser más cortas. Porque la gente es más atrevida y se siente más segura. Por el contrario, en tiempos de recesión y pesimismo económico, las faldas se alargan, porque la gente es más conservadora y busca una apariencia más recatada y tradicional.

El Índice de la pizza

Se basa en la frecuencia de los pedidos de pizza, especialmente los efectuados en horario nocturno. Estableciendo una relación entre el consumo de este alimento y la situación económica que atraviesa un país.

A lo largo de los años, las empresas de pizza han observado que se producen cambios en el consumo en función de cómo esté la economía.

En tiempos de crisis económica, es habitual que las personas realicen horas extra o tengan más de un trabajo para poder llegar a fin de mes. Esto hace que recurran más a comida a domicilio como la pizza a la hora de cenar. En cambio, en épocas de bonanza económica, las personas destinan más dinero a alimentos de mayor calidad y a comer fuera de casa.

El índice Big Mac

Este índice fue ideado en 1986 por Pam Woodall, economista del diario The Economist. Utilizando un producto universalmente disponible para simplificar la comparación entre el poder de las divisas a nivel internacional.

La teoría detrás de este índice se basa en la paridad del poder adquisitivo (PPA). Que postura que, en el largo plazo, las tasas de cambio entre dos divisas deben moverse hacia la tasa que iguala los precios de una cesta idéntica de bienes y servicios en ambos países. El Big Mac se utiliza como ejemplo de esa cesta homogénea.

Si el precio de esta hamburguesa es más alto en un país que en otro, es porque la moneda del primer país está sobrevaluada respecto a la del segundo país, y viceversa.

Para calcular el índice se recopilan los precios del Big Mac en diferentes divisas y se convierten los precios a dólares estadounidenses utilizando el tipo de cambio vigente. Después se compara el precio en dólares del Big Mac en cada país con respecto a Estados Unidos.

A pesar de ser un indicador económico inusual, este índice es cada vez más utilizado. Porque es una forma sencilla de que el público entienda conceptos económicos complejos, y permite comparar fácilmente el poder adquisitivo entre diferentes países.

El barómetro del bourbon

Este índice no tiene un origen formal, pero ha sido popularizado por economistas que recurren a él como una forma alternativa de medir el sentimiento económico y el comportamiento de los consumidores.

Se basa en la observación de los patrones de consumo de bourbon y otras bebidas alcohólicas consideradas premium. Según este índice, en tiempos de prosperidad las ventas de este tipo de productos tienden a aumentar, porque los consumidores están más dispuestos a gastar en artículos de lujo y experiencias de alta calidad.

En cambio, en épocas de incertidumbre económica, las ventas de productos premium bajan de modo notable, porque los consumidores buscan reducir sus gastos y optan por alternativas más económicas.

El índice de la corbata

Esta hipótesis establece una correlación entre el color de las corbatas y la situación económica general. Defiende que, en tiempos de prosperidad y crecimiento económico, aumenta la venta de corbatas y los colores elegidos para estas prendas son más llamativos.

Por el contrario, durante los periodos de recesión, las ventas de corbatas caen. Porque las personas tienen menos eventos en los que usar estas prendas, y las que se venden suelen tener colores más apagados.

Limitaciones de los indicadores económicos inusuales

Aunque teorías como la del incremento de las ventas de pintalabios o el aumento de los pedidos nocturnos de pizzas en épocas de crisis demuestran que hay una cierta correlación entre ambos fenómenos, esto no implica siempre causalidad. Porque también pueden influir otros factores como los cambios en las tendencias de consumo.

Los ejemplos registrados en diferentes estudios se consideran meramente anecdóticos, y no existe una verdadera evidencia empírica sistemática y rigurosa que respalde de forma consistente estos índices. 

Estos indicadores son más bien una curiosidad económica que complementan a los indicadores tradicionales, que son las herramientas que se utilizan principalmente para el análisis económico.

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