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Sexting, una práctica en alza

Estrella Digital | 07 de noviembre de 2014

Jóvenes con el móvil. | GTRES
Jóvenes con el móvil. | GTRES

Las influencias y modelos sociales normalizan cada vez más la exhibición de relaciones sexuales o desnudos por personas no profesionales, gente común y corriente, que abundan en la red

Una chica de 13 años de una ciudad del norte de España se hizo una foto erótica a sí misma y se la envió vía móvil a su novio, cuando tres meses después, ella decidió romper la relación, él la reenvió a los móviles de sus amigos del barrio. Estos la reenviaron a su vez por móvil y correo electrónico a sus compañeros. La fotografía acabó llegando al colegio de la joven que,  ya tarde, se dio cuenta de la difusión y repercusión que había tenido su iniciativa. Tanto su ex novio como otro amigo fueron imputados por un delito de descubrimiento y revelación de secretos por difundir la fotografía.

"Desgraciadamente son numerosos los incidentes que llegan a nuestras consultas referidos a las consecuencias negativas de esta práctica. Ya se han producido algunos suicidios y muchos casos de ansiedad, depresión, pérdida de autoestima, trauma, humillación, aislamiento social, etc. Hay adolescentes que han tenido que dejar el instituto o, incluso, mudarse a otro lugar a causa de la difusión de estas imágenes y jóvenes a quienes un sexting del pasado les ha costado su empleo", asegura el doctor Carlos San Martín, Secretario General de la Academia Española de Sexología y Medicina Sexual.

Hay algunos estudios y cifras. Casi un 10% de los jóvenes entre 10 y 16 años han recibido fotos eróticas. Pero los números no son siempre exactos, "en este tipo de casos las sumas son difíciles y relativas. Pero en los que todos los estudios coinciden y los expertos también, es que se trata de una práctica cada vez más frecuente y arraigada entre jóvenes y adultos. Lo peor es que, la mayoría de las veces, se ve como una forma de ejercer la sexualidad de forma segura y esto no es así. Todo lo contario se trata de un hábito de alto riesgo." afirma Urko Fernández, director de proyectos de Pantallas Amigas, web que promueve el uso responsable de las nuevas tecnologías.

"Una consecuencia que está causando muchos problemas se da cuando una relación sentimental se rompe y una de las partes chantajea a la otra con difundir ciertos contenidos. Ante ese miedo, muchas mujeres se están sintiendo atrapadas y algunas chicas confiesan que se están convirtiendo en esclavas virtuales y luego reales de sus ex parejas", explica Fernández. Este tipo de sextorsión se realiza para evitar el fin de la relación y conseguir más imágenes, favores sexuales o dinero. "En el caso de los menores es muy claro el riesgo de exposición a pederastas y otros acosadores o chantajistas. Un menor que se fotografía en actitudes sexuales puede derivar en posibles abusos, corrupción del niño o grooming", afirma el doctor San Martín.

Está claro que adolescentes o adultos que practican sexteo corren el riesgo de que dichas imágenes acaben siento usadas para una sextorsión o ciberbullying por parte de sus destinatarios, o de terceras personas que se hayan podido hacer con las mismas por diversos métodos: acceso ilegal al ordenador, pérdida del móvil... El peligro se multiplica si junto a las imágenes se publican datos personales o incluso se asocian a perfiles en redes sociales, como sucede cada vez con más frecuencia, según los especialistas. Este tipo de riesgos ha sido destacado en un informe publicado recientemente por UNICEF.

Todo el mundo recordará el caso dramático de Amanda Todd, una chica canadiense de 15 años que se suicidó, apenas un mes después de haber grabado y publicado un vídeo en Youtube en el que denunciaba estar sufriendo ciberbullying a raíz de un caso de sexcasting (había sido engañada para mostrar sus pechos en la webcam con 12 años y la imagen circuló fuera de su control). Muy mediático también fue el caso de Olvido Hormigos, ex concejal de la localidad toledana de Los Yébenes, que se hizo famosa a raíz de un incidente con un vídeo íntimo, difundido en Internet sin su consentimiento.

"Lo tremendo es que entre los adolescente y, a veces, entre los adultos no se percibe como una práctica de riesgo porque piensan que su exposición íntima nunca va a llegar tan lejos, que no les va a pasar a ellos. Desgraciadamente las posibilidades de que te despistes o que alguien te traicione son muchas", asegura Urko Fernández.

Las nuevas tecnologías han moldeado nuestra rutina en los últimos años. "Internet es una máquina de normalizar y copiar conductas continuamente. Al final, si todo el mundo hace sexting, yo también. Es un tipo de imagen que se premia y tiene muchos seguidores", coinciden los expertos.

Cualquier medida es poca para proteger la intimidad. La labor de prevención es muy importante y también la seguridad informática. Los desarrolladores de aplicaciones para móvil han dado respuesta a esta necesidad de compartir sexo de manera "segura". Existe, por ejemplo, una aplicación que se llama "snapchat", con la que se pueden compartir fotografías de desnudos, que se borran del aparato receptor en pocos segundos. Sin posibilidad de copia o reenvío. Pero ¡ojo!, advierten los expertos: "Hay que tener mucho cuidado con la confianza a ciega que depositamos en la tecnología. Mucha gente piratea esas aplicaciones y ese contenido no se borra jamás", aconsejan desde Pantallas Amigas.

Cuando la información privada salta a la esfera pública es prácticamente irreversible. El primer consejo es simple: nunca enviar imágenes en las que la persona sea reconocible, sin cara, sin tatuajes, sin decoraciones de habitación. Nada. Y, por supuesto, saber decir que no a tiempo.

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