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Al menos cinco muertos en un motín paramilitar en Bangladesh

Agus Morales/efe | 27 de febrero de 2009

Al menos cinco personas murieron este miércoles y 25 resultaron heridas en un motín de la guardia especial de fronteras de Bangladesh, que continúa atrincherada en su cuartel general en Dacca a pesar de la oferta del Gobierno de satisfacer a sus demandas. La revuelta se desató por la mañana tras un tiroteo que tuvo lugar en una reunión entre miembros de los Bangladesh Rifles (BDR), que reclamaban mejoras salariales, y altos mandos del cuerpo, que pertenecen al Ejército.

En la mañana del miércoles, se escucharon disparos y fuego de armamento pesado en el interior del cuartel, que fue rodeado de inmediato por unidades del Ejército mientras en las proximidades cerraban negocios y escuelas y la ciudad se iba poco a poco paralizando.

Uno de los amotinados aseguró a la prensa que cuatro oficiales del Ejército murieron durante el motín, extremo que no ha sido confirmado por el Gobierno.

Sin embargo, el superintendente de policía del barrio capitalino de Kamranginchar -adyacente a Pilkhana, donde se encuentra el cuartel-, Ataur Rahman, dijo al rotativo digital Bdnews24.com que un coronel y un teniente coronel perdieron la vida durante los tiroteos. Fuentes hospitalarias citadas por el mismo medio situaron en tres el número de víctimas mortales civiles y en 25 el cómputo total de heridos.

Las televisiones de Dacca han mostrado imágenes de un civil muerto con un disparo en la cabeza y de varios heridos, algunos de ellos niños.

Visiblemente irritados, encapuchados y con granadas en las manos, a lo largo del día varios de los amotinados se han acercado a las puertas del cuartel general para hacer declaraciones a la prensa, pedir una mejora de sus condiciones laborales y mayor independencia del Ejército.

Los Bangladesh Rifles son un cuerpo paramilitar compuesto por casi 70.000 miembros y encargado fundamentalmente de la protección y el control de las fronteras del país.

Audiencia con la primera ministra

Horas después del inicio del motín, el Gobierno envió a una delegación al recinto, que encabezaba el viceministro de Gobierno local, Jahangir Kabir Nanok con una bandera blanca, para sofocar la revuelta pero los paramilitares se negaron a dar su brazo a torcer y pidieron hablar directamente con la primera ministra, Sheikh Hasina.

Catorce representantes del BDR se trasladaron entonces a la residencia de Hasina, donde mantuvieron una reunión de varias horas.

A la salida del encuentro, Nanak aseguró a los medios en rueda de prensa que Hasina había prometido una "amnistía" para los amotinados, contra los que no se presentará cargos, así como atender gradualmente sus demandas.

"Durante la reunión, los miembros del BDR presentaron sus problemas profesionales y a los que hacen frente sus familias", explicó. Según Nanak, los guardias se comprometieron a cambio a "abandonar las armas".

"Hemos prometido a la primera ministra que abandonaremos las armas y volveremos a los cuarteles", corroboró a la prensa un representante de los amotinados, Tohid.

Las negociaciones

El viceministro se congratuló de que, gracias a la "paciente" atención que Hasina prestó a los guardias, el Gobierno superó una "situación desafortunada", pero la realidad de las próximas horas no le dio la razón.

Aún por la noche, se escucharon disparos desde el interior del cuartel y voces por altavoz que reclamaban que el Ejército levante su cerco sobre él y se retire completamente de las instalaciones de las otros 46 cuarteles del BDR de todo el país.

Oficiales de policía y diputados del partido gobernante presentes en las proximidades del cuartel conminaron a los que persistían en el motín a dejar salir a mujeres y niños, sin éxito, y les garantizaron que el Ejército no lo asaltará, según Bdnews24.com.

Antes de las negociaciones con la primera ministra, el Ejército había emitido un comunicado en el que instaba a los amotinados al diálogo y les advertía de que, si no deponían su actitud, se emprendería contra ellos una "acción severa".

Por la noche, Hasina se reunió con los jefes de los tres Ejércitos del país para analizar la situación. La primera ministra, que asumió el poder en enero pasado, puso fin entonces a dos años de régimen interino tutelado por el Ejército, tras la declaración del estado de excepción en enero de 2007 que siguió a una ola de violencia política entre seguidores de Hasina y su rival Khaleda Zia.

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