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El lugar más feliz del mundo

Estrella Digital | 22 de junio de 2015

Word Happiness.
Word Happiness.

Organizaciones internacionales y entidades públicas y privadas emplean recursos en averiguar dónde reside la felicidad sin ponerse de acuerdo entre ellas. Pero ser feliz no depende del lugar donde se viva, sino de cómo se viva en él

Un estudio de National Geographic, de enero de 2015, asegura que la tercera isla más grande de Tailandia, Koh Samui (50.000 habitantes), es el lugar “más feliz del mundo”, seguido de Donostia (España), Auckland (Nueva Zelanda), Madison (Wisconsin, Estados Unidos), Monterrey (Nuevo León, México), Kuala Lumpur (Malasia), Gold Coast (Australia), Dubai (Emiratos Árabes Unidos), San José (California, Estados Unidos) y Aarhus (Dinamarca).

Otro informe de la consultora alemana GfK Research, de febrero de 2014, afirma que Rio de Janeiro (Brasil) y Sidney (Australia) son las dos ciudades más felices del mundo, seguidas de Barcelona (España), Amsterdam (Holanda), Melbourne (Autralia), Madrid (España), San Francisco (EE.UU), Roma (Italia), París (Francia) y Buenos Aires (Argentina).

Con menos de un año de diferencia entre uno y otro, estos dos rankings no coinciden en ninguna “ciudad feliz” y sólo tienen en común tres de los catorce países que mencionan: Australia, Estados Unidos y España.

Gallup fue aún más lejos en noviembre de 2014 y ubicó la mayor felicidad mundial en diez países de los que nueve eran de América Latina, entre los que Colombia (donde se ha establecido la Delegación más joven del IEPP) ocupa el sexto lugar y México (donde también está presente el IEPP) una posición mucho más modesta.

Pero aún hay más. El último Informe sobre la Felicidad Mundial (“World Happiness Report 2015”), del 23 de abril de 2015, dice que Suiza, Islandia, Dinamarca, Noruega y Canadá son por este orden los cinco países “más felices” del Planeta. España (cuna del IEPP) ocupa el lugar número 36, seguido de Malta, Tailandia o Kuwait. Este informe calcula multitud de datos referentes a 2014 en 158 países, aunque en el mundo haya casi doscientos. A la cola, es decir, los más infelices, están Togo, Burundi y Siria.

A título de curiosidad diremos que este cuarto estudio, aparte de ser el más reciente a nivel mundial, es el más completo, y que los países donde hay una Delegación del IEPP ocupan los siguientes puestos en él: México es el décimo cuarto; Colombia hace el número 33; España, el 36 e Italia el 50.

Otra curiosidad: el reino de Bután, único país del mundo que tiene en la felicidad el factor más importante de su Producto Interior Bruto (PIB), y por cuya iniciativa la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) instituyó el 20 de marzo como el Día Mundial de la Felicidad, está en el puesto número 79 de la lista del World Happiness Report 2015; es decir, en un modesto lugar, justo en la mitad aritmética de esta clasificación de 158 países.

Estar entre los cincuenta primeros indica que en Colombia, España, Italia y México no se vive tan mal como en la mayoría del Planeta. Pero además de estos cuatro informes reseñados, existe un quinto estudio que merece la pena mencionar. Ha sido elaborado por Numbeo, la base de datos más grande del mundo, que se surte de información proporcionada libremente por sus propios usuarios y trata sobre la calidad de vida en 86 países. Según los resultados dados a conocer este mismo mes de junio, Suiza es el país donde mejor se vive y Venezuela donde peor. Aquí, España y México obtienen “buena nota”, mientras Italia y Colombia quedan en lugares menos destacados.

Sin ser especialista en la materia, pero con la experiencia que da más de tres décadas analizando información y documentación de todo tipo como periodista y, sobre todo, con los meses intensos que llevo trabajando y aprendiendo de los especialistas del IEPP, a mi modo de ver se pueden extraer algunas conclusiones. A saber:

Primera: la felicidad es un sentimiento subjetivo. La disparidad de resultados de los cuatro primeros informes mencionados lo demuestra. Depende de los índices y baremos que se tengan en cuenta (muchos de ellos, subjetivos también) el que estos diferentes estudios arrojen unas conclusiones u otras. Cómo se mide la felicidad es algo que dejo para los especialistas, compañeros de este apasionante viaje que representa el Instituto Europeo de Psicología Positiva (iepp.es). Pero ‘grosso modo’ creo que puedo decir sin temor a equivocarme que la felicidad reside en uno mismo. O, al menos, la posibilidad de tenerla.

Por supuesto que existen factores exógenos que pueden influir en nuestro ánimo a cada momento. Es obvio que no es igual vivir en Viena (Austria) o Nueva York (EE.UU.) que en Freetown (Sierra Leona) o Kabul (Afganistán). Pero el lugar de nacimiento, la familia en cuyo seno venimos al mundo, etcétera, no son los únicos factores externos a tener en cuenta.

Sólo por citar un par de ejemplos más, no es igual desear un hijo y no tenerlo que ver cumplidas tus aspiraciones como madre o padre. Y no es lo mismo ser amado por la persona a la que amas, que amar sin ser correspondido.

Somos nosotros quienes, en gran medida, podemos afrontar cada situación de una u otra manera y manejar las diferentes claves para vivir más o menos felices. La cuestión es saber cuáles son estas claves y cómo manejarlas.

Segunda: felicidad y calidad de vida no tienen por qué ir de la mano. Ya lo dice el refrán: “el dinero no da la felicidad”. Lo demuestra nuestro quinto informe en relación con los otros cuatro anteriores. El bienestar como calidad de vida es mensurable por multitud de aspectos materiales y tangibles: renta ‘per capita’, demografía, seguridad ciudadana, servicios públicos... Pero el bienestar interior es otra cosa; este sí que está íntimamente unido al sentimiento subjetivo de la felicidad.

Tercera: en conclusión de todo lo anterior, podemos asegurar que ser feliz no depende del lugar donde se viva, sino de cómo se viva en él.

La Psicología Positiva nos ayuda a potenciar y hasta a descubrir en nuestro interior nuestras propias fortalezas. Es la que nos proporciona las herramientas necesarias para afrontar las diferentes situaciones que nos haya tocado vivir y es la que nos enseña a manejar con éxito dichas herramientas. Este es el empeño del Instituto Europeo de Psicología Positiva (iepp.es), que ha puesto en marcha programas innovadores y punteros como Bienestar 10 o espacios como el Gimnasio Psicológico.

No perdamos, pues, la oportunidad de aprender a ser felices.

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