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Legalización, ¿la mejor solución para acabar con la lacra de las drogas?

Pedro Ruiz | 23 de agosto de 2015

Imagen pastillas.
Imagen pastillas.

Las políticas de ilegalización y lucha contra el narcotráfico han generado más personas adictas, más muertos por sobredosis, más muertos por violencia derivada del crimen y menos personas atendidas. La ilegalización ha proporcionado un flujo muy alto de beneficios para mafias, grupos armados o grupos terroristas en contraprestación de la ingente cantidad de dinero público gastado y otra gran cantidad dejada de ingresar

El mercado mundial de la droga se incrementa año a tras pese a los inútiles intentos de las autoridades de los países desarrollados. No existe pensamiento político más optimista, y equivocado, que la ilegalización de las drogas podría acabar con ellas. Poner puertas al campo. Tras más de 40 años de lucha no se ha conseguido reducir el número de consumidores, ni acabar con las mafias ni mucho menos erradicar un comercio que mueve en todo el mundo cerca de 350.000 millones de dólares, según Naciones Unidas. Se podría decir que la política ha fracasado estrepitosamente.

Explica de forma brillante en Politikon, Jorge Senserrich que los políticos parten de una idea simple: “Ilegalizamos su venta, perseguimos a los traficantes, hacemos el producto increíblemente difícil de conseguir, el precio sube de forma desaforada, problema arreglado”. Aunque la realidad es tozudamente distinta.

Perseguir a los traficantes

En primer lugar, ilegalizar su venta y perseguir a los traficantes ha llevado a los países desarrollados a su mayor nivel de presos en la historia. Los norteamericanos fueron pioneros en la denominada ‘War on drug’ lanzada por Nixon allá por 1971. Desde entonces, EEUU ha encarcelado a más gente por delitos de pequeño comercio que por todos los crímenes de violencia juntos. Desde 1989, cada año se arresta a 1,5 millones de personas de media por vulnerar las leyes anti-narcóticos. En la actualidad, EEUU es el país con mayor población carcelaria en términos proporcionales por encima de países como China e incluso multiplica por cuatro y siete veces la de democracias occidentales como Reino Unido, Francia y Alemania.

un kilogramo de cocaína pura se vendía en Colombia a aproximadamente 1.600 dólares; al llegar a Panamá, ese mismo kilo costaba ya 2.500 dólares para pasar a costar 13.000 en la frontera de México y 20.000 en EEUU. Ese valor alcanzaba los 97.000 dólares

Las mafias siguen siendo las grandes beneficiadas de la situación de ilegalidad en la que se mueven las drogas. Las cifras que manejan las redes de narcotráfico son grotescas, algunos estudios analizan que aunque pierdan el 90% de la mercancía aun obtendrían beneficios. En el libro ‘El narco: la guerra fallida’ se explica como un kilogramo de cocaína pura se vendía en Colombia a aproximadamente 1.600 dólares; al llegar a Panamá, ese mismo kilo costaba ya 2.500 dólares para pasar a costar 13.000 en la frontera de México y 20.000 en EEUU. Ese valor alcanzaba los 97.000 dólares en las calles de las principales ciudades estadounidenses, en España el kilo se mueve entre los 50.000 y 60.000 euros. Por tanto, los márgenes de ganancia de los cárteles de la droga son enormes.

Por último, ya no solo es importante la cantidad de dinero que las grandes mafias se llevan sino también los miles de millones que se entierran en la lucha contra el narcotráfico. Estados Unidos pierde cada año a la lucha contra las drogas cerca de 90.000 millones de euros que se cargan a los presupuestos Estatales, Locales y Federales, según el Instituto Cato. De ellos, desglosa el Instituto que algo menos de la mitad corresponden al coste directo de combatir el tráfico y consumo y unos 47.000 millones serían la cantidad de ingresos que percibiría el Estado si fueran legales. La cruzada de EEUU contra las drogas ilegales ha dejado una factura cercana al billón de dólares, con resultados poco satisfactorios.

¿Producto difícil de conseguir y precio alto?

Se trata del siguiente plan político, una vez acabado con un gran número de traficantes conseguirlo será muy complicado y el producto se encarecerá. La realidad vuelve a dejar en evidencia el razonamiento político. El precio de los estupefacientes no solo no han subido sino que han caído a mínimos históricos. El estudio publicado por BMJ “The temporal relationship bettween drug supply indicators”, el precio de cocaína ha pasado de los 198 dólares a los 98 dólares en 2007, si descontamos la inflación acumulada la caída es del 80%. La caída de la heroína llega al 81% mientras que el de la marihuana asciende a un 86%, mientras todas ellas han aumentado su pureza de forma notable. En Europa la caída hasta 2009 era del 51% en cocaína y del 74% en heroína, irónicamente (aunque con cierta razón) se dice que desde la entrada del euro, la droga es el único producto que ha perdido valor.

Las caídas de precio se basan en dos pilares fundamentales: Por un lado, la mejora de los rendimientos. ‘The Economist’ reflejaba en un reportaje años atrás que el rendimiento por hectárea sembrada ha aumentado más de 60% desde el año 2000. Por otro lado, se encuentra una demanda estable y creciente. En el año 2000 en Estados Unidos las ventas de estupefacientes suponían 108.000 millones de euros, mientras que en 2010 eran de 109.000 millones, descontando la inflación, según datos del informe ‘What America’s Users spend on ilegal Drugs: 2000-2010’ elaborado por Rand.

¿Problema arreglado?

Nada más lejos de la realidad. El ‘Informe Mundial sobre las Drogas en 2015’ sentenciaba que “según los datos más recientes, en lo que respecta a la producción, el consumo de drogas y las consecuencias que estas tienen para la salud, la situación no ha cambiado mucho en términos generales”

El número de consumidores no ha parado de crecer, el ‘Informe Mundial sobre las drogas’ de 2015 cifraban en 246 millones de personas los consumidores de estupefacientes en 2013, en 2006 apenas eran 200 millones. El informe estima que 1 de cada 20 personas entre 15 y 64 ha consumido alguna vez.  En los 40 años de lucha contra las drogas en Estados Unidos los ciudadanos con problemas de adicción han pasado de 15 millones a 27 millones. Incluso el número de sustancias creadas han crecido exponencialmente, multiplicándose por tres desde 2009.

Consumidores

Además, no solo se está perdiendo una gran cantidad de dinero en la lucha contra ellas sino también de posibles ingresos al legalizarlas. En España diversos estudios certificaban que a través de los impuestos (tanto IVA como otros que se establecieran como los especiales) solo de cocaína podrían ingresarse cerca de 1.000 millones de euros, sin contar otra como la marihuana cuyo consumo es bastante más extendido. Solo con impuestos reducidos, aplicados otros como los del tabaco (el valor real de la cajetilla es de 0,54 euros mientras que su precio con impuestos es de 4,3 euros) la recaudación se incrementaría, aunque no se acabaría con el mercado negro. Dinero que podría servir para mejorar la educación sobre drogas y ayudar a la sanidad a hacer frente a los gastos crecientes que provocan las sustancias.

Por tanto, existen más personas adictas, más muertos por sobredosis, más muertos por violencia derivada del crimen. Las mafias siguen siendo las más beneficiadas con grandes beneficios que atraen a que más gente decida arriesgarse en la venta de sustancias, decía el estudio que “los grupos delictivos son cada vez más complejos y versátiles”. Se gastan ingentes cantidades en su lucha que no han servido de mucho y por el contrario, se dejan de ingresar cantidades importantes que van a parar muchas veces a grupos terroristas y militares como las FARC o Al Qaeda.

Frente a todo ello, algunos países y regiones han decidido actuar al contrario que el resto. Legalizando en mayor o menor medida las sustancias. “Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo” que decía Albert Einstein. Portugal decidió legalizarlas en 2001 con resultados positivos como tan solo 3 muertes por sobredosis por millón de habitantes, casi el nivel más bajo del mundo. También ha obtenido importantes reducciones del contagio de SIDA y no ha padecido un aumento de las tasas de drogadicción. Recientemente Oregón decidió legalizar la marihuana, Chile avanza en su despenalización o Texas abre camino también para legalizarla. Quizás es momento de dejar de hacer la política del avestruz pensando que todo va bien y enfrentarse a los problemas con medidas que de verdad solucionen los problemas.

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