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Un desertor del Ejército español, en guerra contra el DAESH

Estrella Digital | 20 de marzo de 2016

Pedro Ruiz, desertor de la Brigada Paracaidista, autofotografiado en el Kurdistán iraqui alistado con los 'pershmegas'. | ED
Pedro Ruiz, desertor de la Brigada Paracaidista, autofotografiado en el Kurdistán iraqui alistado con los 'pershmegas'. | ED

Pedro Ruiz no se identifica como ‘cruzado’ ni quiere que se le vincule con ningún tipo de organización nacional o internacional. Sencillamente, lo ha dejado todo en España y se ha ido a luchar contra el Estado Islámico. La Justicia Militar española lo busca por “abandono de destino”, un delito que podría convertirse en deserción y llevarle a la cárcel

Hasta hace unos meses Pedro Ruiz, un joven militar de 25 años, formaba parte de la Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra. En agosto del año pasado, tras varias coincidencias casi divinas, decidió que tenía que marcharse de España e irse a luchar contra Estado Islámico y defender al pueblo kurdo.

No avisó a nadie, tampoco en su unidad. “Hay mucha gente que no me habría dejado venir”, explica a Estrella Digital. Este Caballero Legionario Paracaidista (CLP), único rango que dice tener, hizo búsquedas por internet y las redes sociales y consiguió contactar con una joven de Erbil que, a su vez, hizo de enlace con un joven ‘peshmerga’ que lo trasladó a la base en la que ahora se encuentra, en Daquq, a unos 200 kilómetros de Mosul (una de las principales ciudades iraquíes tomadas por el DAESH).

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Este joven militar fue hasta el Kurdistán iraquí por su cuenta, no contactó con organizaciones, como otros españoles que se encuentran allí. Buscó su billete y contactos para integrarse en una unidad del ejército kurdo. Allí convive con los 'peshmerga', guerreros kurdos, y otros voluntarios internacionales, se integra en su unidades como uno más y se mantiene alerta, ya que su puesto está a 6 kilómetros del frente. Sin embargo, por el momento, aún no ha entrado en combate directo con el Estado Islámico.

En búsqueda y captura

No sabe cuándo volverá a España, pero es consciente de que lo estarán buscando. “Supongo que estaré en búsqueda y captura y cuando llegue al aeropuerto, me detendrán e iré a juicio. Por lo menos, estaré seis meses en una prisión militar por abandono de destino, aunque me pueden juzgar como desertor”, explica el joven. “Eso me quita las ganas de volver”, dice sin dudar. Aunque reconoce que no se ha “escondido”. Se lo cuenta “a todo el que le pregunta”, lo que incluye a sus jefes y compañeros.

Orden de captura

Fuentes militares confirman que, técnicamente, sigue siendo militar español aunque figura como “ausente”, lo que activa un procedimiento concreto por el que la unidad a la que pertenece el militar informa a la Justicia militar cuando pasan tres días de ausencia en su puesto. Tras ello, se emite una orden de búsqueda y captura.

El Código Penal Militar recoge esta circunstancia como delito de “Abandono de destino o residencia”, por no presentarse por más de tres días en su destino. La pena prevista en estos casos va de tres meses y un día a dos años de prisión, pero si el juez considera que se ha producido un delito de deserción (que incluye el matiz de “ánimo de sustraerse permanentemente” del ámbito militar), podría enfrentarse a una condena de entre uno y cuatro años de prisión y la posibilidad de pérdida de empleo.

Para Pedro, que se encuentra en Irak desde enero, este era un riesgo asumido. Se fue con todas las consecuencias, sentencia. Es más, hace un "llamamiento" a todo aquel que quiera unirse. Tiene claro que "es una guerra que nos afecta a todos" y por eso llama a la acción. 

Día a día

El día a día en el ejército 'pershmega' suele ser "tranquilo" para el militar español. Cuenta que hace ejercicio y que trata de mantener “una disciplina” para estar preparado por si hay una confrontación. Al igual que otros voluntarios que han acudido al Kurdistán iraquí, tener el frente con el DAESH a solo unos kilómetros no es el único reto que afronta cada día.

Relata que los kurdos le tratan bien, aunque la comida es algo repetitiva. “Aquí como todos los días arroz con algún tipo de legumbres, a veces garbanzos, a veces judías y, muy de vez en cuando, pollo o cabra”, relata el joven.  Además, refuerzan su dieta con proteínas en polvo, que toman en batidos después de hacer ejercicio, fundamentalmente

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Uno de los aspectos cotidianos que más le ha sorprendido desde que ha llegado al Kurdistán es el trato de sus compañeros ‘peshmerga’ a los perros. “Al parecer, creen que el perro es el demonio, no hay cosa que les asuste más que un perro”, así que cuando se acercan estos animales, los matan", cuenta con cierto sentimiento de impotencia.

También ha ayudado a dar a conocer su trabajo allí. “Conocí a dos periodistas ingleses”, dos reporteros que fueron a hacer un trabajo sobre un voluntario británico de su unidad. Se encargó de acompañarlos al frente y protegerlos. “A cada paso que daban, estaban haciendo fotos”, explica el joven militar, reticente a hablar con la prensa porque no cree que “tenga una historia que contar”.

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