Viernes 17.08.2018

La techumbre del gasto, en el alero

La limitación del gasto para 2019 está en el alero. El Gobierno va a tener dificultades para que pase el corte en el Congreso de los Diputados y, si lo consigue, se encontrará con el veto en el Senado, por la mayoría absoluta del PP en la Cámara Alta.

Las reticencias de varios grupos políticos vienen de lo uno (que aumente) y de su contrario (que se reduzca o, al menos, se quede en lo mismo que en el presente ejercicio). La situación de partida es que el Ejecutivo de Sánchez solicita a las Cámaras que el techo de gasto se eleve el 4,4 por ciento respecto del año en curso. Esto es, que pase de 119.834 millones de euros a 125.064 millones (o lo que es lo mismo, que se eleve en 5.260 millones). Para los desmemoriados, esta cifra es, pari pasu, la misma aprobada en 2005, en pleno éxtasis de crecimiento económico.

 Se está haciendo un casus belli del techo de gasto. La izquierda y el propio PSOE abogaban por aumentos de 20.000 millones (Podemos) y 8.000 millones (el propio PSOE).  La contradicción para ellos debe ser que, con un aumento de gasto como el aprobado por el Gobierno, el crecimiento de la economía sea menor que el previsto y, por ende, la creación de empleo disminuiría entre 20.000 y 30.000 efectivos, según el propio Ejecutivo.  ¿Dónde está la ventaja para la izquierda, entonces?

La vieja idea mecanicista de que el gasto público favorece el crecimiento y, como consecuencia, el empleo, hace mucho tiempo que perdió su validez. Hay que afinar mucho más en esos postulados, entre otras cosas, porque en la economía de mercado hay muchos factores que mediatizan la eficiencia del gasto de los gobiernos, por si la propia política no los mediatizara lo suficiente.

Para el Gabinete Sánchez, el visado del techo de gasto para los Presupuestos Generales del Estado representa mucho más que poder preparar las cuentas para 2019. Supone que sus iniciales pretensiones de aumento de impuestos (ver blog anterior) quedarían en agua de borrajas, porque el aumento de recaudación no podría efectuarse en el ejercicio que viene. La cuestión es que la creación de nuevas figuras impositivas o los cambios significativos en las existentes, según reiterada doctrina jurídica, no se pueden meter de rondón en los Presupuestos, necesitan una ley ad hoc. ¿Contaría Sánchez con los votos necesarios para sacarlos adelante? 

Hasta 2020 podría aguantar el Gabinete actual con la prórroga del presupuesto de este año, hecho por el PP. Tendría Sánchez que comerse por segunda vez el sapo de un presupuesto ajeno y que le remite de nuevo a un techo de gasto inferior en más de 5.000 millones a lo que él ha pedido. 

La base parlamentaria de este final de legislatura es la que es, en ambas cámaras. Sánchez y sus ministros deben leer (alguno, espero, releer) a los estoicos o El arte de la prudencia, de Gracián, que está muy bien.