lunes 23/11/20

3 mitos sobre el desayuno

1-   EL DESAYUNO CONTINENTAL ES EL MÁS COMPLETO

Hoy en día, aún mucha gente considera que un café, una tostada de pan blanco con aceite y tomate en el mejor de los casos y un zumo de naranja, es la opción mas válida para empezar el día.

La realidad es que de partida no contamos con la misma materia prima que hace 50 años, y esa tostada de pan que tomaban nuestros abuelos se parece poco a la actual, tampoco contamos con los mismos terrenos de cultivo ni procesos de fabricación.

Y otra cuestión a tener en cuenta es la modificación de esa materia prima inicial, vamos paso a paso:

De partida, el pan blanco no es la opción más saludable, ya que la harina con la que se elabora, proviene de un cereal desprovisto de la cáscara y únicamente se utiliza el germen, por lo que se convierte en un alimento rico en azúcares de muy rápida absorción y desprovisto de vitaminas y minerales.

Ingieres un alimento pobre nutricionalmente hablando y con una respuesta de azúcar en sangre elevada, además de incidir en un consumo elevado de gluten, puesto que el pan más consumido es el de trigo.

En este caso mi recomendación es optar por un pan integral compuesto de varios cereales y con semillas.

El zumo de naranja vuelve a ser una inyección de azúcar para el organismo, como comentaba en otro articulo, si se desprovee a la naranja de la fibra, dejamos el azúcar natural de la fruta directamente expuesta por lo que genera una respuesta muy negativa en el organismo.

​En conclusión, respecto al clásico desayuno, el primer paso es modificar el pan blanco y embutidos o cereales con leche, muy introducido sobre todo en niños.

¡Nuestro organismo necesita vitaminas, minerales, grasa antiinflamatoria y antioxidantes! Y estos desayunos carecen de ellos.

2-   DESAYUNA COMO UN REY

Piensa un momento en el despertar, cuando suena la alarma, tomas consciencia de que empieza el día y sales de la cama, por mucho que quieras correr, no pasas de cero a cien, el cuerpo esta ralentizado y poco a poco comenzarás a sentir más energía para afrontar el día.

Con el desayuno debes actuar igual y hacerlo acorde a las necesidades de la actividad a realizar en las siguientes horas y considerando que es una ingesta más y no la más importante.

El cuerpo esta despertando, durante la noche se produce el proceso de depuración del organismo y regeneración celular y se prepara para un nuevo día, y después de un ayuno mínimo de 6-8h, es importante hacer una buena elección de alimentos y cuidar las cantidades.

Además, teniendo en cuenta nuestro estilo de vida actual, la mayoría de las personas, acto seguido al desayuno, o se monta en el coche o se dirige a un trabajo sedentario, por lo que se requiere un desayuno no muy calórico y que aporte energía, vitalidad y claridad mental.

3-   AZÚCAR PARA EL CEREBRO EN EL DESAYUNO

Los alimentos ricos en azúcares simples, como la bollería, galletas, cereales de desayuno, pan blanco… no son la mejor opción y aunque habrás escuchado desde pequeño: “aporta azúcar al cerebro para que funcione correctamente y tengas energía”, no necesariamente nos referimos a este tipo de azúcar.

Desde los años 90 prácticamente, comenzó una moda en la industria alimentaria con la nueva creación de desayunos rápidos y energéticos: galletas, bollería, zumos, batidos… con gran contenido de azúcar añadido, y transmitiendo la importancia de esos alimentos necesarios para afrontar el día y especialmente poniendo foco en los niños.

Pues bien, estos alimentos además de ser deficitarios en nutrientes, genera adicción y favorece la obesidad, ya que tiene un efecto inmediato de aumentar la energía, porque se liberan neurotransmisores de bienestar, como la serotonina pero en poco tiempo provoca el efecto contrario y te deja fatigado, con bajo estado de ánimo y con más deseo de dulce.

Este bucle, cuando se convierte en hábito, puede generar ansiedad por la comida y provocar desórdenes metabólicos.

Concluyendo, un desayuno completo y nutritivo debe de contener alimentos frescos y combinaciones saciantes para no despertar el hambre continuamente:

Frutas, imprescindibles tanto por su alto contenido en fibra que limpiará todo nuestro intestino como por su alto contenido en minerales que nos ayudarán a eliminar los líquidos y los desechos que nuestro organismo ha acumulado durante la noche.

Proteínas de calidad, el huevo, queso fresco, yogures naturales, salmón o humus son buenas opciones.

Grasa saludable como las semillas, frutos secos, aceite de oliva virgen, nibs de cacao o coco, son elecciones grasas de alta densidad nutricional.

Y si no concibes un desayuno sin pan, elige una opción integral con diferentes cereales (centeno, espelta, avena o trigo sarraceno) y semillas (pipas de calabaza, lino o sésamo).

El desayuno es una comida más y como tal es importante ofrecer diversidad, cuando tu cuerpo de forma monótona recibe cada mañana, la misma tostada y el mismo café, es igual que si vestimos todos los días del año el mismo traje.

Da rienda suelta a tu creatividad, te lo agradecerá tu mente y tu cuerpo te responderá con mas energía y vitalidad.

 

Teresa Salinas

@micodigosaludable

 

Comentarios