miércoles 22/9/21

No voy a hablar

No voy a hablar de las manifestaciones del ocho de mazo, la lucha feminista no ha perdido su importancia en absoluto, pero necesitamos seguir manteniendo la distancia social para frenar los contagios en esta maldita pandemia, y esto es extensible a cualquier concentración multitudinaria.

No voy a hablar del cambio de sede del PP, aunque los lavados de cara no sirven de nada si se hacen de continuo con agua estancada.

No voy a hablar de corrupción y política por mucho que ambos conceptos parezcan sinónimos.

No, no voy a hablar de la política desfasada que tiene a mis neuronas completamente agotadas.

No voy a hablar de los repuntes de extrema derecha no solo en este país, sino en el resto del mundo.

No voy a hablar sobre la incomprensible e irracional Ley Mordaza, aunque haya tantos que deberían callar más que escupir su absurda verborrea.

No voy a hablar sobre el rey emérito y sus deleznables actos que hablan de él por sí mismos.

No voy a hablar de que es evidente que la justicia no es igual para todos ni de la teórica independencia del poder judicial.

No voy a hablar sobre aquellos a los que solo les importa lo que nos separa por encima de lo que nos une.

No voy a hablar de los que se descargan libros gratis deshonrando descaradamente el trabajo de sus autores.

No voy a hablar del cambio climático ni de que quizá hayamos alcanzado ya el punto de no retorno.

No voy a hablar de lo fácil que es reventar una manifestación pacífica ni de que haya grupos organizados para ello.

No voy a insistir en que la sanidad pública no se vende, sino que se defiende. ¿Es que no ha quedado bastante claro ya?

No voy a dar mi opinión sobre los botellones, fiestas ilegales y demás actos de egoísmo e irresponsabilidad.

No voy a hablar de los negacionistas que se desacreditan a sí mismos en cuanto abren la boca.

No voy a recordar cómo se pone la mascarilla, quién no lo haya aprendido ya es porque no le ha dado la gana hacerlo.

No voy a hablar del egoísmo de los que se vacunan contra la Covid cuando no les toca ni de la aversión que me generan.

No voy a hablar del destrozo económico a la Cultura y a otros tantos sectores en estos tiempos convulsos que corren.

No iba a hablar sobre la pandemia, está tan presente en nuestras vidas que no quiero que agote también mis letras. Ni de que…

Me he cansado de intuir sonrisas,
de contener abrazos,
de posponer tantos cafés.

Echo de menos los conciertos,
los viajes cerca o lejos
o esperar con gente en un andén.

Pero me guardo el hastío en el bolsillo
junto a los demás anhelos
como tantos hacemos.

Es lo que toca en estos momentos
que ahora nos parecen eternos,
pero que algún día serán solo recuerdos.

Me quedo con eso.

SagrarioG
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