domingo 21.07.2019

¿Votarás o tragarás?

¿Qué consideras que es mejor opción, prevenir o curar? Imagino que, como norma general, la respuesta mayoritaria para cualquiera que tenga dos dedos de frente debería ser prevenir, ¿verdad?

Si esto es así, deberíamos extrapolarlo a todos los ámbitos, pues qué mejor que hacerlo al ámbito político, máxime cuando sabemos que tenemos elecciones generales el próximo 28 de abril y ahí podemos tratar de prevenir cuatro años de sinsentidos. Además, después, en mayo, tenemos también votaciones municipales, autonómicas y europeas.

Vamos a echar mano de unos datos recientes, las elecciones autonómicas de Andalucía en diciembre de 2018, donde el porcentaje de participación no llegó al 60%. Vox consigue representación alzándose con doce escaños, e inmediatamente después, miles de personas se manifiestan en las calles contra el auge del fascismo y su previsible entrada en el gobierno andaluz que, posteriormente, por desgracia, se ha materializado.

¿No habría sido mejor prevenir esta situación votando en las elecciones precisamente a las opciones opuestas a esta formación de extrema derecha? Parece que la tendencia es a lamentarse después por lo ocurrido que, en este caso, no tiene una inmediata cura. Me pegunto si habría alguien que asistiera a esas manifestaciones de ese 40% que no votó, de ser así, resultaría una actuación bastante contradictoria.

En breve, tenemos un momento inmejorable para hacer nuestra elección, la cual debería estar bien meditada y bien informada: las próximas elecciones. Y si se da el más que probable caso de que ninguna formación política nos satisfaga totalmente, lo que hay que tener claro es qué opción o qué opciones no queremos en absoluto que salgan, y votar en consecuencia. Otros cuatro años de derecha y su proliferación de extremismos nos puede hacer muchísimo daño.

No deberíamos contemplar la opción de quedarnos en casa sin ejercer nuestro derecho porque no nos guste ningún partido, sino informarnos bien, nada de actuar desde esa ignorancia tan dañina y generalizada, y tan masivamente asentada en este país, echando, además, la mirada atrás sobre los diferentes gobiernos que hemos tenido para tomar una decisión fundamentada en hechos.

¿Quieres volver atrás? Espero que tu respuesta sea no, y que, aparte, no te caracterices por ese inmovilismo que tanto impregna nuestra cultura y que se suele romper, generalmente, cuando las cuestiones atañen al denominado deporte rey. Por ello, aquí te dejo mi oda personal a ese inmovilismo y pasividad, que sí deberían quedar atrás.

Inmovilismo

Sírvete de opinar tranquilamente,
pues mostrar tu opinión es libre y gratis,
pero abstente de pasar a los hechos subsiguientes,
no vaya a suceder que puedas herniarte.

Cada robo descarado enciende tu vehemencia,
cada incoherencia política levanta tu indignación,
pero alzar tu voz solo tiene probabilidad de ocurrencia
si es para polemizar sobre si ha sido legal o no ese gol.

Sales raudo a la calle en pro de tu equipo y sus victorias
y te encaras con tu rival, incluso levantando tu puño,
pero sigues pasivo, cómodo y quietito en tu sofá
aunque en todo lo demás te estén dando por culo.

Unas cañitas y unas tapas acaban con todas tus penas,
mientras discutes con los colegas la situación del país.
-Camarero, por favor, ponga otra ronda de cervezas.
Que no hay como el consuelo del cristal haciendo “chin-chin”.

Cuando llegue el momento de pasar por las urnas,
ni te molestarás en ejercer tu más que legítimo derecho,
pero cuando los resultados muestren una situación absurda,
no dudarás en pagarte la vaselina para tu culo maltrecho.

Inculcarás a tus hijos la importancia de estudiar,
y dejarás tu sueldo en hacerles personas de provecho,
pero no te plantearás la importancia que tiene votar,
aunque tu situación pueda llegar a la de un sin techo.

Si otra reforma laboral destroza lo poco digno que queda,
evocarás la época de esclavitud en los campos de algodón,
pero el sábado, sin excepción, irás al bar a ahogar tus penas
pensando en esas birras y en poder celebrar un buen gol.

Te jubilarás tras haber cotizado más de cuarenta años
y te sentirá viejo, enfermo, pero sobretodo encabronado,
seguramente no tendrás pensión ni donde caerte muerto,
pero no importará si tu equipo se alza con la Champions.

Podrás enaltecer a tus antepasados, sus luchas y sus logros,
mucho fue lo que consiguieron, pero mucho fue lo que les costó,
para que luego no seas capaz de mover ni uno solo de tus dedos
por mantener una dignidad y unos derechos más que legítimos.

¿Votarás o tragarás? Quizás, a pesar de tu voto, finalmente, no te quede más remedio que tragar, pero que, por tu falta de participación, al menos, no sea.

SagrarioG
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