domingo 15.09.2019

Un cuento sobre diversidad

–Lucía, es hora de ir a la cama, aunque como hoy has hecho todos los deberes, te voy a contar un cuento.

–Vale, mamá, pero antes me gustaría preguntarte algo. Mi amiga Ana tiene una mamá y un papá, y mi amiga Diana tiene dos mamás, ¿por qué yo solo tengo una mamá?

–Muy bien cariño, te voy a responder como si te contara un cuento, pero es una historia real. Érase una vez un mundo abierto a la diversidad y formado por diferentes tipos de familias…

–Mamá, ¿qué es la diversidad?

 –En el tema que nos ocupa, se refiere a que existen diferentes posibilidades de elección de pareja en función de nuestra orientación sexual y nuestros afectos, es decir, cada uno decidimos libremente con quién queremos estar, independientemente de su género. Antes, el modelo de familia tradicional era únicamente el de una mujer y un hombre como pareja con sus hijos, y aunque ese modelo permanece y, de hecho, es el más habitual, también hay otros tipos de familias y tú ya conoces algunos de ellos.

–Vale, entiendo lo que dices. Sigue con el cuento real, porfa.

–Tu amiga Ana pertenece a ese tipo de familia tradicional porque sus padres son de diferente género. Sin embargo, Diana tiene una familia homoparental porque sus mamás son ambas mujeres, pero sucedería lo mismo si en vez de dos mamás, tuviera dos papás. O sea, una familia homoparental es aquella en la que los padres son ambas mujeres o ambos hombres.

–¿Y tú y yo que somos, mamá?

–Tú y yo somos una familia monoparental porque solo me tienes a mí, a tu mamá. Puede haber diferentes motivos para ello, pero en mi caso, yo decidí que así fuera. Quise tener una hija, aunque no tuviera pareja, y viniste tú, Lucía, por eso estamos solo tú y yo.

–De acuerdo, pero según tengo entendido, para que un niño nazca, hace falta un papá y una mamá, porque en clase nos explicaron que un bebé se forma con óvulos y espermatozoides cuando hay una relación sexual entre un hombre y una mujer. Si tú tienes óvulos, ¿de dónde he salido yo si no había un papá con espermatozoides?

–Bueno, realmente sí hubo espermatozoides, pero no un papá. Hoy en día y gracias a los avances médicos, no hace falta una relación sexual entre un hombre y una mujer para que nazcan hijos. Existen las técnicas de reproducción asistida, gracias a las cuales se pueden juntar óvulos y espermatozoides en un laboratorio y, luego, ponérselos a la mamá, para que se forme un bebé. En mi caso, fue algo diferente, cuando mi óvulo estuvo listo, los médicos me pusieron los espermatozoides y, de esa unión, naciste tú.

–Pero esos espermatozoides serían de alguien, ¿no?

–Claro, cariño, de un hombre que no conocemos ni conoceremos porque él decidió donar sus espermatozoides de manera anónima para ayudar a mujeres como yo que hemos elegido tener a nuestros hijos solas.

–Ah, ¿entonces nunca voy a tener un papá?

–Bueno, a día de hoy no, pero nunca se sabe. ¿Te gustaría tener un papá?

–Pues no lo sé, la verdad es que estamos muy bien tú yo solas.

–Me alegro mucho, hija.

–Entonces, entiendo que sería algo parecido con las dos mamás, pero ¿y con dos papás? Ahí sí que no lo entiendo.

–Hay diferentes formas, una de ellas es adoptar a niños que se han quedado sin padres, algo que también pueden hacer otro tipo de familias. Aparte, está la gestación subrogada, aunque este tema es muy controvertido y no es legal en España, consiste en contratar a una mujer para que se quede embarazada de uno de los padres mediante las técnicas de reproducción de las que te he hablado. Pero como veo que te está entrando sueño y este tema es más complejo, si quieres, otro día seguimos hablando de ello.

–Vale, ya me contarás eso otro día porque no lo he entendido bien, pero sí me gustaría saber cómo acaba el cuento.

–Como te decía… Érase una vez un mundo abierto a la diversidad y formado por diferentes tipos de familias que tenían la libertad de elegir cómo querían vivir. Muchos años de lucha por sus derechos había dado sus frutos conformando una sociedad con cabida para todos. Y aunque siempre habrá gente intolerante que quiera que haya exclusiones, hoy este cuento tiene un final feliz. Buenas noches, Lucía.

SagrarioG


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